ROBERT SCHUMANN (1810-1856)

8 Jun

Primera sinfonía en si bemol mayor, Op. 38, Primavera

Robert Schumann

En 1843, Robert Schumann escribió una carta al director de orquesta que presentaría la llamada Sinfonía Primavera en Berlín, en la que puede leerse:

“¿Podría usted infundir a su orquesta durante la interpretación de mi Sinfonía el mismo anhelo por la primavera que sentí cuando la escribí en febrero de 1841? La primera entrada de las trompetas, quisiera que sonara como si viniera de lo alto, como una llamada al despertar. Y quisiera que se leyera entre líneas, en el resto de la introducción, cómo por todas partes surge el verde, cómo vuelan las mariposas. Y luego, en el allegro, cómo poco a poco todo parece pertenecer a la primavera. Sé que estos son pensamientos fastidiosos que me vinieron después de terminar la obra; sólo quiero decirle que el cuarto movimiento me pareció un adiós a la primavera.”

Por las palabras de Schumann, encontramos que él estaba especialmente feliz con su Sinfonía, que al parecer había sido escrita con amor y dedicación. El asunto es que la música en esta obra brotó de su pluma con efusividad por circunstancias de gran peso: por un lado, un año antes de escribirla Schumann contrajo nupcias con una de sus alumnas, Clara Wieck, relación que en sus inicios se vio colmada de bienestar y armonía para la pareja y que permitió al compositor escribir con facilidad y emoción, retomando el género sinfónico que dejó en el olvido tras el fallido intento de confeccionar una Sinfonía en sol menor en 1832. Igualmente, el pretexto para escribir una nueva obra sinfónica fue el descubrimiento, en esos tiempos alegres, de un poema de su amigo Adolph Böttger que hace alusión al inicio de la primavera. Así pues, el título y las intenciones sonoras de la Primera de Schumann nos hablan de ese renacer emocional y artístico que el músico añoraba desde hacía tiempo y que llegó a su vida en la persona de Clara, quien años después le haría ver su suerte a Robert.

Schumann con su esposa Clara Wieck

El caso es que Schumann, quien nunca se consideró a si mismo como un experto sinfonista, puso manos a la obra con tenacidad y la bosquejó entre el 23 y el 26 de enero de 1841, para tener lista la partitura el 20 de febrero siguiente; además, Schumann proporcionó a cada uno de los movimientos de la obra títulos como Despertar de la primavera, Noche, Alegres compañeros de juego y El adiós de la primavera, algo que fue descartado posteriormente, pero que nos dan una idea muy firme de lo que aparece en el discurso musical. La obra, llena de vigor y empuje, obtuvo su estreno bajo la dirección de Félix Mendelssohn el 31 de marzo de 1841 con la Orquesta de la Gewandhaus de Leipzig. Schumann estaba tan feliz con su nueva vida (y su flamante Sinfonía) que calificó la presentación como un rotundo éxito: sin embargo, el público no opinó lo mismo pues se mostró frío en el estreno.

Monumento a Schumann en su ciudad natal: Zwickau

La descripción que hizo Brian Schlotel de la Sinfonía Primavera es elocuente y descriptiva: “El ambiente de la introducción lenta es aquel de un lluvioso día de marzo, y que gradualmente cambia a la brillante calidez de la primavera. En el segundo movimiento el ambiente nos sugiere una hermosa e intensa noche de mayo, cuyo cierre meditativo es transformado en el tema inicial del Scherzo que continúa. Éste tiene dos tríos contrastantes (lo cual constituye una innovación en la forma sinfónica) y una coda encantadora. El motivo que inicia la Sinfonía a cargo de una llamada de trompetas regresa en el exuberante final y que lleva a una gloriosa y emocionante conclusión.”

Esta visión de la primavera, según Schumann, es uno más de los aportes de diversos compositores quienes, a lo largo de la historia, han tratado de describir con sonidos esta especial temporada del año. No hay que olvidar la Primavera de Vivaldi, pero también hay que recordar otras primaveras destacables: la Sonata para piano y violín que así titulara Beethoven; una pieza pianística de Tchaikovsky dentro de su ciclo Las estaciones; los fascinantes ballets La consagración de la primavera de Stravinsky y Primavera en los Apalaches de Aaron Copland; la mágica Sinfonía Primavera de Benjamin Britten; Printemps de Debussy; Al escuchar el primer cucú en primavera de Frederick Delius; y varias canciones evocadoras de dicha estación escritas por Schubert, Grieg, Brahms y otros. Y no crea que en nuestro país este asunto ha pasado de largo: el compositor del siglo XIX Joaquín Beristáin escribió una deliciosa Obertura Primavera, muy en el estilo de una obertura rossiniana.

JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ

Descarga disponible:

Robert Schumann: Sinfonía No. 1 “Primavera”

Versión: Orquesta de Cleveland. Christoph von Dohnányi, director

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