Archive | julio, 2010

PIOTR ILICH TCHAIKOVSKY (1840-1893)

30 Jul

Concierto para violín y orquesta en re mayor Op. 35

A Enrique, a quien tanto le gusta esta obra, con toda mi admiración.

¡Oh, infortunio! ¡Ah, malhadada suerte!

Esas expresiones angustiosas y un tanto románticas pueden ser las constantes de la vida de Tchaikovsky, quien vivió siempre asediado por sombras fantasmagóricas y situaciones profesionales que a cualquiera deprimen, pero que sólo un ser hipersensible como él podía hundirse en el más oscuro y fangoso abismo a consecuencia de ellas.

Para empezar, algunos gritos dolorosos del alma del ruso:

“Tengo los nervios deshechos… Moriré pronto, bien lo sé… La humanidad me asquea y quisiera vivir lo más lejos posible del mundo.”

Sí: un ser atormentado era Tchaikovsky.

Y ahora, diversas razones por las cuales su delicado espíritu era golpeado sin piedad una y otra vez:

1.- Su muy vulnerable personalidad fue el resultado, quizá, del sofisticado trato que le proporcionó su institutriz: la joven suiza Fanny Dürbach.

2.- En 1854 el joven Piotr de catorce años de edad tuvo que enfrentar la horrible muerte de su madre (Alexandra Andreievna) a causa del cólera. Esa figura a la que tanto idolatraba el adolescente, se transfiguró fulminante ante los ojos de Piotr, en baños de agua hirviendo para calmar las fiebres alucinantes y que no pudieron devolverle la luz a sus ojos.

3.- Seguramente esa idealización de la figura materna derivó en la imposibilidad de Tchaikovsky de acercarse naturalmente a las mujeres. Así, su homosexualidad se hizo aparente en un momento histórico y social que repudiaba inmediatamente a quienes elegían ese tipo de sexualidad. El delicado ruso fue, por supuesto, blanco fácil para los despiadados ataques de desaprobación social (¿le hubiera ocurrido lo mismo viviendo en nuestros tiempos? “Probablemente”, sería la desagradable respuesta).

4.- Dos de sus partituras más célebres en la actualidad y cuyo éxito se debe a su innegable perfección y magnético poder de comunicación, fueron las responsables de severas decepciones por parte de su autor: su Primer concierto para piano (1874) y su Concierto para violín (1878). Ello parece que ocurrió no a causa de las obras en sí; más bien, el problema residió en la elección de los intérpretes, supuestos amigos entrañables de Tchaikovsky quienes se sentían con la suficiente autoridad para dedicarse a maldecir sin piedad el contenido de las citadas partituras. En cuanto al Concierto para piano, recordemos que sapos, culebras y alebrijes salieron de la dizque educada boquita de Nicolás Rubinstein al escuchar al nervioso Tchaikovsky tocando su obra por primera vez en un salón del Conservatorio de San Petersburgo: “la obra es mala, vulgar …debía ser arrojada a la basura…” La reacción en ese momento: terrible furia. El pobrecito Tchaikovsky se quedó trinando de coraje, y durante algunos minutos permaneció mudo (speachless!) debido a la ira incontenible.

Y para el Concierto de violín el buen ruso eligió a Leopold Auer para su estreno. Pero aunque  la primera página de la partitura llevaba una linda dedicatoria al virtuoso, Auer revisó la música y se dirigió a Tchaikovsky, haciéndole saber -sin tacto alguno, por supuesto- que el Concierto era “total y absolutamente intocable”.

El educado violinista Leopold Auer

¡Cuánto desafortunado acontecimiento! Sólo Tchaikovsky en primera persona nos puede devolver un poco de tranquilidad y cordura:

“En el momento de la creación es absolutamente necesaria para el artista una calma interior completa. En ese sentido la creación artística, incluida la musical, es siempre objetiva. Están equivocados aquellos quienes creen que un creador es capaz de expresar sus sentimientos en un momento de afecto, con ayuda de los elementos técnicos que estén a su disposición. Tanto los sentimientos alegres como los tristes encuentran su expresión en forma retrospectiva. Sin tener motivo especial para la alegría, soy capaz de conseguir que un impulso creador de naturaleza alegre me invada…Y a la inversa: en medio de una atmósfera de dicha podría producir una obra saturada de sentimientos lúgubres y desesperados. En fin, el artista vive una vida doble: humana y artística…Y estas dos vidas no siempre transcurren simultáneamente en común…”

De esa manera, nos percatamos que Tchaikovsky podría ser lo más vulnerable del mundo, pero sus propias palabras nos reflejan su sólida personalidad artística y su férrea capacidad ante la adversidad.

Adolf Brodski, a quien sí le gustó el Concierto de violín

Ni crea que con respecto al Concierto para violín Tchaikovsky dobló las manos. Tres años después de haber terminado la obra supo que el violinista Adolf Brodski se había empeñado en estudiar la partitura, aunque el ponzoñoso Auer le recomendó que desistiera de tal empresa. Así, el 4 de diciembre de 1881 la ciudad de Viena fue testigo de la primera presentación del Concierto de Tchaikovsky bajo la dirección de Hans Richter. Brodski se dirigió al autor y señaló que era difícil aburrirse tocando la obra por su enorme belleza.

¿Cuál fue la reacción del público? En general: buena. Aunque quienes vinieron a romper la frágil magia del instante fueron los críticos musicales, as always

El terrible, mezquino y amargado crítico Eduard Hanslick redactó con la mejor cosecha de su viperino veneno lo siguiente: “El violín… no es tocado, sino desgarrado en pedazos, golpeado hasta llegar a los moretones. No sé si es posible sortear esas horribles dificultades técnicas, pero estoy seguro que, al intentarlo, el señor Brodski nos martirizó y se martirizó… El finale nos lleva a la vulgar diversión de un carnaval ruso. Vemos caras salvajes, escuchamos proclamas soeces y nos llega un olor a alcohol barato.”

¡Caray! No cabe duda que hasta el más cruel ser humano podría sorprenderse con la maldad y negatividad del horrible Hanslick. Pero el Concierto de Tchaikovsky siguió paso firme gracias al empuje de Brodski, quien obviamente recibió la dedicatoria final de la pieza. Así, el valiente intérprete tocó varias veces el Concierto, y en la capital inglesa informó a cuento reportero se le acercó que la tocaría por el resto de su vida.

Tchaikovsky con su ¡esposa! Antonina Miliukova

Aunque la época en que Tchaikovsky concibió su Concierto para violín fue difícil y angustiosa para él (había huido del acoso de su única esposa, Antonina Miliukova, otra infame fichita), el divino y transparente ambiente de Clarens, a orillas del lago Ginebra, le proporcionó a Tchaikovsky la paz que necesitaba para crear, como siempre lo requirió según sus palabras arriba citadas.

De tal suerte, y alejándonos de los infaustos comentarios y mala fe de uno que otro amargado, este Concierto es una espléndida pieza musical, súper virtuosa, lírica y emotiva, capaz de poner en ebullición hasta a un alma pasiva. Y por supuesto, lo más radiante de su contenido es, como suele ocurrir en la música de este ruso, el firme carácter y originalidad en sus melodías. Cabe ahora una saludable aseveración con respecto a quienes criticaron tanto el Concierto para violín como el Primer concierto para piano de Tchaikovsky: Auer (violinista) y Rubinstein (pianista) recibieron una “sopa de su propio chocolate”, pues el primero de ellos tocó el Concierto para violín como homenaje a Tchaikovsky dos semanas después de la desaparición física; mientras que el otro casi se le hincó al autor, rogándole su perdón, aunque Tchaikovsky ni lo volteo a ver, e inmediatamente comenzó a tocar por todas partes el Concierto de piano, alabándolo una y otra vez (quizá hasta debajo de la regadera). ¡Santas cruces tuvieron que cargar, Batman!

La moraleja de esta historia (y como dice mi señora madre): “No se puede hacer daño a alguien, pues ese mal se nos revierte al doble”.

JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ

Descarga disponible:

Piotr Ilich Tchaikovsky: Concierto para violín y orquesta en re mayor Op. 35

Versión: Maxim Vengerov, violín. Orquesta Filarmónica de Berlín. Claudio Abbado, director. 

PROGRAMA 27 DE JULIO 2010

28 Jul

Descargue el programa haciendo click en el enlace.

Música en Red Mayor / 27 de julio 2010

PROGRAMA “LOS FUSILES DE JOHN WILLIAMS”

27 Jul

Tan exitosa resultó esta emisión que se ha reprogramado tres veces (corregido y aumentado). A petición de varias personas de nuestro público auditorio lo compartimos aquí con mucho gusto.

Música en Red Mayor / 2009 FUSILES DE JOHN WILLIAMS

DMITRI SHOSTAKÓVICH (1906-1975)

26 Jul

Séptima sinfonía en do mayor, Op. 60, Leningrado

El número estimado más bajo de ciudadanos soviéticos asesinados por razones políticas entre 1928 y 1941 asciende a casi 8 millones de personas. Algunos aseguran que Stalin fue el responsable de una tercera parte de estas muertes. El máximo terror de todo este acto es que quizá nadie sepa la verdad hasta el final de los tiempos. Y ese terror está aunado a lo que podría denominarse como el silencio del terror. Un terror venido de la soledad. El miedo que envolvía a todo el mundo en esos momentos es casi imposible de imaginar. La soledad y el silencio provocado por ni siquiera poder mostrar el luto por los desaparecidos. Aquella persona que fuera sorprendida expresando su insatisfacción por el régimen o los acontecimientos paralelos era desaparecida inmediatamente. Todo cambió radicalmente el 22 de junio de 1941. En ese día los ejércitos alemanes invadieron la Unión Soviética.

Foto de los primeros civiles muertos en el sitio de Leningrado

Las Memorias del compositor Dmitri Shostakóvich indican la manera en cómo la gente se unió en contra de la guerra gracias a su duelo en común. “Mucha gente piensa que yo regresé a la vida con mi Quinta sinfonía” aseguró Shostakóvich, “Pero lo cierto es que regresé a la vida con la Séptima.  Eran tiempos en que la compuse donde finalmente se podía hablar con la gente. Era todavía difícil, pero ya podía respirarse. Es por ello que considero los años de guerra harto productivos para las artes.” Este compositor había declarado, a su manera y en la medida de las posibilidades del momento, que todas las formas de fascismo eran aborrecibles para él, al tiempo que calificaba a Stalin en igual rango que Hitler, refiriéndose a ambos como asesinos. Según el mismo autor apuntó en sus Memorias, la Séptima sinfonía fue planeada mucho antes de que comenzara la guerra y no fue una reacción intelectual a las agresiones de Hitler. Pero Shostakóvich aseveró: “No tengo nada en contra a llamar a mi Séptima sinfonía como Leningrado, pero no tiene nada que ver con el sitio sufrido por la ciudad. Es acerca de una Leningrado que Stalin destruyó y Hitler acabó por desangrar.”

Fragmento del manuscrito de la Sinfonía No. 7 de Shostakóvich

Aquella ciudad, otrora llamada San Petersburgo (y que hoy día recuperó su antiguo nombre) y que fue re-bautizada en 1924 en honor a Vladimir Ilich Ulianov (Lenin), fue cercada por el ejército nazi con la ayuda de las tropas finlandesas el 19 de agosto de 1941, como parte de la gran avanzada alemana. El sitio a Leningrado comenzó el 9 de septiembre y duró novecientos días, lo cual puede ser calificado como uno de los episodios más desafortunados de la Segunda Guerra Mundial, en el que más de un millón de habitantes se vieron sumidos en la inanición al grado de sacrificar a sus mascotas y comerlas.

Shostakóvich en 1941

Shostakóvich, consciente de que sus compatriotas necesitaban apoyo y ante el dolor de ver su ciudad natal en condiciones precarias, decidió enrolarse en el ejército; pero debido a lo débil de su complexión no fue aceptado más que en un puesto de las brigadas de bomberos. Gracias a ello fue que el músico pudo darse a la tarea de escribir, frenéticamente, el primer movimiento de la que sería su Séptima sinfonía en tan sólo seis semanas. Al momento de resistirse a evacuar la ciudad, Shostakóvich continuó su trabajo creativo que le permitió poner punto final al segundo movimiento el 4 de septiembre siguiente, justo antes de la entrada de los ejércitos alemanes en la ciudad. Como es comprensible, aquella obra sinfónica que en la primavera de 1941 este hombre había pensado dedicar a la memoria de Lenin, fue transformándose al encontrar Leningrado totalmente devastada, al ver sus legendarios edificios envueltos por las llamas, y encontrándose en un panorama definitivamente desolador. El primer movimiento de esta Séptima sinfonía se convirtió en un amplio panorama sonoro de lo que ocurría en Leningrado: primero con una introducción decidida, que nos habla de la grandiosidad de la ciudad y del pueblo ruso. Poco a poco se empieza a escuchar una marcha insistente que va subiendo en intensidad. Después de ese episodio, que puede ser tomado como la llegada de los invasores, escuchamos un momento de gran soledad, muerte y devastación. El segundo movimiento fue calificado por su autor como “de tiempos y eventos que fueron felices y que ahora están teñidos por la melancolía.” En la sección siguiente, un Adagio, es una mirada interior a los sentimientos de Shostakóvich frente a los brutales ataques. Pero específicamente existe una historia alrededor de esta música: la de una joven enviada a los nueve años de edad a un campo de trabajo donde permaneció veinte años debido a que fue escuchada cantando una canción occidental en la calle. Esto movió a Shostakóvich a escribir el hermoso y desgarrador solo de flauta del movimiento que sugiere aquella soledad provocada por el silencio… de no tener permiso para siquiera cantar.

El 30 de septiembre siguiente el compositor y su familia fueron evacuados de Leningrado. Primero llegaron a Moscú y posteriormente realizaron un largo viaje en tren rumbo a Kuibishev (hoy Samara); en aquel lugar puso punto final a su Sinfonía con otro extenso movimiento que, en su vasto desarrollo, nos lleva a una conclusión impresionante, como un himno a la victoria, aunque ésta estuviera muy lejos de ser alcanzada.

Cartel que anuncia el estreno de la Sinfonía Leningrado

Al concluir su trabajo en la Sinfonía Leningrado, la obra fue programada para si estreno el 5 de marzo de 1942 en el Palacio de la Cultura de Kuibishev con la Orquesta del Teatro Bolshoi dirigida por Samuil Samosud. Para la ocasión fue preparada una transmisión por radio del concierto, que fue escuchado por millones en la entonces Unión Soviética. Fuera del teatro la gente se apelotonaba alrededor de grandes bocinas para poder escuchar el tan esperado manifiesto musical en reacción a la violencia nazi, a la brutalidad en general. Conmovido al escuchar esa transmisión, el violinista David Oistrakh escribió: “Debemos sentirnos enormemente orgullosos de que nuestro país tenga un artista capaz que, en medio de los tiempos difíciles, pueda responder a estos terribles eventos de la guerra con tanta fuerza e inspiración… La música de Shostakóvich resuena como una afirmación profética de la victoria sobre el fascismo, un postulado poético de sentimientos patrióticos para la gente, y de su fe por el triunfo del humanismo y la luz.” El mensaje que Shostakóvich había lanzado con su nueva Sinfonía se convirtió en un grito “de batalla” en contra de la estupidez. De tal suerte, la partitura fue llevada de contrabando por miles de caminos hasta llegar a las manos de Arturo Toscanini, quien la estrenó en Nueva York el 19 de julio de 1942; y en tan sólo un año, recibió más de sesenta interpretaciones en los Estados Unidos, como un estandarte de la paz. Fue el 9 de agosto de 1942 que la Séptima de Shostakóvich llegó a la ciudad a la que había sido dedicada, frente a las merititas narices de Hitler.  Hoy día, ya no sabemos que tanto pueda sensibilizar esta y otras músicas a los desquiciados monstruos que propician las guerras; pero lo que más debemos valorar en este momento es la posibilidad de acceder a ella, de saber cómo las almas han sufrido en momentos difíciles y, con el arma más poderosa (que es el arte) poder subsistir y restregarles a todos aquellos mezquinos en la cara que el planeta no terminará cuando ellos quieran, sino cuando la música, por sí misma, deje de resonar entre nosotros.

JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ

Descarga disponible:

Shostakóvich Sinfonía No. 7 en do mayor Op. 60 \”Leningrado\”

Versión: Orquesta Sinfónica de Dallas. Eduardo Mata, director.

Un video con Shostakóvich mismo tocando al piano un fragmento de su Sinfonía

Programa “Rarezas de Saint-Saëns”

26 Jul

Pueden descargar el programa completo transmitido el sábado 24 de julio de 2010. Simplemente hay que dar un click en el enlace y seguir las instrucciones.

Música en Red Mayor / 24 de julio 2010

LEONARD BERNSTEIN (1918-1990)

23 Jul

West side story

Romeo y Julieta, la tragedia de William Shakespeare, no sólo ha cobrado vida una y otra vez en el devenir de la humanidad, sino que también ha sido objeto de recreaciones de inmensa estatura en el ámbito artístico. Ese amor imposible de los amantes de Verona ha sido llevado a los escenarios de maneras diversas; y en el siglo XX existió una versión novedosa del coreógrafo y director de Broadway Jerome Robbins, quien en 1949 buscó a Leonard Bernstein para transportar la historia de Romeo y Julieta de Verona a la zona oeste de Manhattan en Nueva York. Romeo sería, entonces, un italiano católico; Julieta, una chica judía; los Montesco y los Capuleto serían dos pandillas de adolescentes y Fray Lorenzo encarnaría al encargado de la farmacia del vecindario. Por su parte, Robbins imaginó la “escena del balcón” en una escalera de emergencia de un edificio de departamentos. Robbins y Bernstein estaban tan inmersos en sus compromisos profesionales que les fue imposible ponerse a trabajar inmediatamente. Fue hasta 1955 que ellos decidieron llamar a un libretista para que los apoyara. La elección fue perfecta: Stephen Sondheim. Pero la idea original se había transformado. Según Bernstein: “Dejamos a un lado la premisa de la pareja judío-católica por no ser muy fresca, y pensamos en dos pandillas adolescentes, una de los aguerridos portorriqueños, la otra de típicos estadounidenses. Repentinamente todo cobró vida. Escucho ritmos y pulsos y –más importante aún- comienzo a sentir su forma. El proyecto fue concluido hasta 1957 con el nombre de West Side Story (traducido literalmente como Historia del lado oeste, aunque en español se le conoce mejor como Amor sin barreras).

El 20 de agosto de ese año la producción fue estrenada en Washington D.C., con una entusiasta acogida del público. Un mes después West Side Story abrió sus presentaciones en Nueva York alcanzando 784 presentaciones en Broadway y después de una gira nacional regresó al teatro donde fue estrenada para rematar con 250 funciones más. Por supuesto, la industria cinematográfica no podía quedarse alejada de este musical; así, la compañía Mirisch adquirió los derechos para llevar West Side Story a la pantalla grande bajo la dirección de Robert Wise. La cinta obtuvo en 1961 un total de diez premios Oscar, entre los que se encontraba el galardón a la mejor música.

Los protagonistas de la película: Richard Beymer y Natalie Wood

Bien vale la pena echar un vistazo a la historia: En la sección oeste de Maniatan hay dos bandas: los Jets (cuyo líder es Riff), es decir, los gringos, y los Sharks, los de Puerto Rico, comandados por Bernardo. Ellos tienen pleito casado desde hace mucho tiempo. En medio de estos grupos está Tony, alguna vez miembro de los jets, a quien se le pide que ayude para sacar a los latinos de la calle. Una prueba de fuego les llegará en un baile esa noche. Pero entre mambos y cha-cha-chás Tony conoce a la angelical (¡y latina!) María, se enamoran al instante (para no variar) e intentan bailar. Más, craso error, ella es hermanita de Bernardo, el shark. Tony se va desconsolado, escucha una gran pachanga en el edificio donde vive el líder pandilleril, y corre a la ventana a declararle su amor a María. Al día siguiente se reúnen por separado Riff y Bernardo para organizar la batalla entre pandillas; María, por su parte, sueña con Tony, aunque al enterarse de los planes de pelea le pide a su amado que interceda. El galán llega al lugar del enfrentamiento; en la trifulca, Bernardo mata a Riff y, confundido, Tony toma el arma asesina y le quita la vida al latino. Después se corre el rumor de que Chino, despechado por el amor entre la pareja, decide matar a María. Todo como pretexto para enfrentarse a Tony y vengar la muerte de su compañero. El desconsolado joven sale a las calles a enfrentar al supuesto asesino de su novia. En la oscuridad, Tony ve la figura de su amada pero antes de que pueda acercársele Chino se adelanta y mata a Tony de un tiro. Él, moribundo, cae en los brazos de María. Tony ha muerto en pos de un amor imposible. 

JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ

Descarga disponible:

Leonard Bernstein: Danzas sinfónicas de West Side Story

Versión: Orquesta Filarmónica de Los Ángeles. Leonard Bernstein, director.

PROGRAMA CONCIERTO DE NACIONES JULIO 2010

21 Jul

CONCIERTO DE NACIONES / VENEZUELA

Den click para descargar el programa en el siguiente link

Música en Red Mayor / 20 de julio 2010

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