WOLFGANG AMADEUS MOZART (1756-1791)

16 Nov

Vigésimo novena sinfonía en la mayor, K. 201

  • Allegro moderato
  • Andante – Coda
  • Menuetto y trío
  • Allegro con spirito

Entre octubre de 1773 y septiembre de 1777 el joven Mozart, quien se encontraba en el tránsito de la adolescencia a la edad adulta, compuso un grupo de cinco Sinfonías que desde muchas perspectivas delimitaron su lenguaje sinfónico personal y que cobraría auge en los últimos diez años de su vida. Este “ciclo” comienza con la Sinfonía No. 25 en sol menor, cuya fuerza dramática y enorme solidez constituyen una premonición de las alturas que alcanzaría Mozart en Sinfonías como las 39, 40 ó 41. Aquella Sinfonía 25 fue concebida después de un breve (pero sustancioso) viaje a Viena. Pocos meses después, mientras transcurría el año 1774, Mozart se dio a la tarea de continuar explorando la paleta orquestal y la forma sinfonía, en momentos de dificultades emocionales provocadas por quien entonces se había convertido en su patrón, el muy citado -y aborrecido por Mozart- Arzobispo Jerónimo de Colloredo. En estas nuevas Sinfonías el músico sucumbió en gran medida ante el encanto de un estilo galante que imperaba como influencia en toda la música europea de la época. Si en las Sinfonías 25 a 28 el de Salzburgo hizo gala de una enorme sobriedad en el discurso sonoro combinada con estilo, emoción y profunda expresividad en los detalles, con la Sinfonía 29 logró conjuntar todos estos elementos pero para conseguir una partitura luminosa, y que como señala David Ewen: “está pensada más para entretener que para inspirar al alma humana.”

Fechada el 6 de abril de 1774, la Sinfonía 29 es uno de los más interesantes ejemplos de madurez intelectual y de magia en la orquestación que consiguiera Mozart, y que tuvieron una resonancia poderosa en sus Sinfonías 30 y especialmente en la 31 (la conocida como París). De hecho, la fuerza expresiva de la Sinfonía No. 31 fue provocada además por el infausto viaje que Mozart y su madre realizaran a Mannheim y a la hoy conocida como Ciudad luz, siendo en esta última donde su progenitora enfermó de gravedad y murió poco después; por ello la música de la Sinfonía París puede sonar tan melancólica como dramática.

El "malvado" Arzobispo Colloredo, quien le sacó tantas canas verdes a Mozart

El caso de la Sinfonía 29 es diametralmente opuesto al mostrarnos en todo momento ligereza y transparencia en la expresión. En contraste con la Sinfonía 25 que está orquestada para fuerzas instrumentales tan atípicas para la época (con mencionar los cuatro cornos que se utilizan en ella es más que suficiente), la Sinfonía 29 echa mano solamente del grupo de cuerdas habitual y un par de oboes y de cornos. En palabras de Robin Golding, “(esta obra) es la verdadera joya del grupo de cinco sinfonías de 1773-1777, con un primer movimiento moderadamente apaciguado y de rica inventiva, con un Andante (en re) con carácter de música de cámara; un Minuetto anguloso; y un Finale impetuoso y feroz.”

De acuerdo con otro musicólogo, John N. Burk, “el intervalo de octavas que aparece en el tema central del primer movimiento parece ser el motor de toda la Sinfonía, y su forma y textura parece encontrar ecos en los movimientos segundo y cuarto.”

Cierto es que la Sinfonía 29 no es, de ninguna manera, tan popular como hoy día lo son las Sinfonías 40 ó 41; aún así, hay que alabar una y otra vez la manera como Mozart se aleja estéticamente del estilo sinfónico “a la Haydn” que se escucha en sus primeras partituras instrumentales. Este Mozart de la Sinfonía 29 ya es un sabio trabajando con las texturas y conoce perfectamente lo que su alma habría de comunicar a la humanidad tanto en sus siguientes Sinfonías, como en las grandes óperas de su producción y los Conciertos para diversos instrumentos, especialmente los dedicados al piano.

JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ

Primera página de la Sinfonía No. 29 de Mozart

Descarga disponible:

Wolfgang Amadeus Mozart: Sinfonía No. 29 en la mayor K. 201

Versión: New Philharmonia Orchestra. Otto Klemperer, director (Grabación de 1965, realizada en Abbey Road Studios de Londres)

 

P.S.- Si bien anotamos líneas arriba que esta Sinfonía 29 de Mozart no es tan popular, me atrevo a decir que en el gusto del público mexicano si ha encontrado para ella un pequeño nicho de predilección en su corazón. Cuando escuche los primeros compases del primer movimiento sabrá a qué me refiero… Efectivamente, es la música que el par de nefastos actores-productores Christian Bach (que definitivamente nada tiene que ver con el compositor hoy considerado “Padre de la Música”) y Humberto Zurita utilizaron como rúbrica de la ochenterísima telenovela De pura sangre, cuya trama (imagino) dejaba mucho que desear; era la rúbrica musical del primer movimiento de la Sinfonía 29 de Mozart la que atraía a su humilde redactor (aunque sí he visto telenovelas en mi vida, tengo que aceptarlo), sonidos estos combinados con escenas de caballos pura sangre trotando en medio del campo. ¿A poco no recuerda esa rúbrica? Y aunque este ejercicio de sensibilización para el público que de muchas maneras no tenía acceso al conocimiento y/o disfrute de la música de concierto, lo más terrible de este asunto es que algunas versiones en LP de aquella música comenzaron a portar “marketing stickers” anunciando a la Sinfonía 29 de Mozart como el “Tema de la telenovela fulana”. ¡Oh, cielos!! ¡Con tanta falta que le hacían las regalías a Mozart, si hubiera sobrevivido hasta el siglo XX, por supuesto!! Y si usted cree que éste es el único caso en el que la música de concierto llegó a plantarse en un producto televisivo tan mediocre, está usted equivocado. Probablemente fue antes de ello que la mancuerna Bach-Zurita, volvieron a comprarse disquitos para escoger un tema apropiado para una telenovela, y encontraron en el Preludio al Acto I de la ópera La Traviata de Verdi el ingrediente ideal para comenzar con toda ceremonia la “telenovela de época” Bodas de odio. Claro está que, en alguna función de dicha ópera en el Teatro de Bellas Artes de la Ciudad de México en los meses en que la novela sacaba lágrimas del teleauditorio (allá por 1984) al tocar la Orquesta el Preludio correspondiente, pudo escucharse un notorio ¡Ahhh! por parte de los asistentes. Lástima que Café con aroma de mujer empezaba con un “merengue”…

Anuncios

2 comentarios to “WOLFGANG AMADEUS MOZART (1756-1791)”

  1. Víctor Victoria noviembre 16, 2010 a 2:35 pm #

    ¿No habrá nada del Requiem?
    Saludos.

    Me gusta

Participe con su comentario...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: