WOLFGANG AMADEUS MOZART (1756-1791)

26 Nov

Trigésimo octava sinfonía en re mayor, K. 504, Praga

  • Adagio – Allegro
  • Andante
  • Presto

Al hablar de Wolfgang Amadeus Mozart y, más aún, al escuchar su música, pensamos que su carrera siempre estuvo plena de seguridad y aunque la muerte lo sorprendió muy joven (con sólo 35 años de edad) siempre disfrutó de la benevolencia de protectores, músicos y público.

Sin embargo, es bien sabido que la realidad se le presentó de una manera contrastante. Triunfos los tuvo, pero también existieron sinsabores. De hecho, en el invierno de 1786 su reputación en la ciudad de Viena había decaído, mientras que el éxito mozartiano en Praga (a raíz del estreno en dicho lugar de su ópera Las bodas de Fígaro) estaba en franco ascenso.

Así fue que Mozart se animó a visitar Praga en enero de 1787, con dos conciertos asegurados en los que se interpretarían obras suyas. Para tal ocasión, el compositor decidió presentar una nueva Sinfonía, a la que había puesto punto final el 6 de diciembre del año anterior.

Edificio en el que habitó Mozart en Praga

La reacción del público en la primera presentación de la partitura fue de aceptación instantánea, premiando al autor con hurras y vítores que en un momento dado fueron tan insistentes que Mozart tuvo que sentarse frente a un clavecín y brindó a sus admiradores varias improvisaciones que, puede usted imaginar, volvieron más loco al agradecido auditorio.

La gente de Praga abrió los brazos al salzburgués como con pocos artistas; fue recibido como huésped distinguido en la mansión de uno de los nobles más influyentes de aquel lugar, el conde Johan Josef Thun. Así, este músico a quien restaban escasos cuatro años y meses de vida, se convirtió en todo un héroe musical para la hermosa e inolvidable Praga.

Aquella Sinfonía que Mozart ofrendó a esa ciudad es curiosa y distinta a cualquier otra que haya escrito por diversas razones. Esta es una de las pocas Sinfonías del autor que abre con una larga introducción lenta; no tiene minuetto, es decir que sólo tiene tres movimientos en relación a la estructura clásica en cuatro partes de este peculiar género (se dice por ahí que Mozart decidió no añadir un minuetto pues la obra ya era demasiado complicada en tres movimientos como para añadirle uno más); y por si fuera poco, la Sinfonía en cuestión -la número 38 de su catálogo- solicita una instrumentación vasta para los estándares de la época, con flautas, oboes, fagotes, cornos franceses, trompetas, cuerdas y timbales.

Mozart haciendo música junto con Haydn, observados por la esposa de Wolfgang, Constanza

Alfred Einstein escribió un docto análisis sobre la llamada Sinfonía Praga de Mozart, que en términos generales dice: “Después de la tensión elocuente de la introducción lenta, llega un movimiento saturado con polifonía… El material temático que se presenta en los primeros treinta y cinco compases parece bastante heterogéneo, y conforma una bella unidad… Para el desarrollo se reserva un elemento de gran intensidad: un tratamiento canónico. Esta sección de desarrollo es una de las más grandes, serias y agresivas en todas las obras mozartianas.

“El movimiento lento no es un mero intermezzo entre dos movimientos animados, pero tiene su animación interna, y le da cuerpo a la más completa combinación entre canto y carácter polifónico.

“(El finale) es uno de esos curiosos movimientos de Mozart en re mayor que, aunque tiene apariencia de alegría y su genuina perfección y sentimiento de unidad, nos deja una herida en el alma: la belleza está unida a la muerte.”

Por último, es importante anotar que el tema de este último tiempo es dialogado constantemente por las diferentes secciones de la orquesta y proviene del acompañamiento al hilarante dueto de Susana y Cherubino ‘Aprite presto’ de la ópera Las bodas de Fígaro, misma que había tenido un gran éxito en Praga que, según cuenta el mismo Mozart en una carta a un amigo, todo el mundo silbaba por las calles.

Descarga disponible:

Wolfgang Amadeus Mozart: Sinfonía No. 38 en re mayor K. 504 \”Praga\”

Versión: Orquesta Filarmónica Real de Londres. Sir Thomas Beecham, director. (Grabado en los estudios de la BBC en Maida Vale, Londres, el 15 de diciembre de 1958)

Fortepiano utilizado por Mozart durante su estadía en Praga

Vigésimo tercer concierto para piano y orquesta en la mayor, K. 488

  • Allegro
  • Adagio
  • Allegro assai

La composición de los Conciertos para piano 23 y 24 de Mozart precedieron el estreno de la ópera Las bodas de Fígaro, ocurrido el 1 de mayo de 1786. El Concierto 23 fue terminado el 2 de marzo de ese año, pero a diferencia de otras partituras de este autor que fueron terminadas con una rapidez insuperable esta partitura permaneció en el tintero durante varios años; en este sentido, se afirma que existen algunos bosquejos trazados por Mozart desde 1783. Quizá este hecho tan particular permitió al autor madurar bien las ideas generadoras de la pieza, lo cual es manifiesto desde los primeros bosquejos y sus cambios en la orquestación.

En primera instancia, Mozart no solicitaba clarinetes; posteriormente no sólo añadió un par de ellos, sino que sustituyó completamente a los oboes, instrumentación que comparte con el Concierto No. 22 de 1785, además de prescindir de trompetas y timbales. Por otro lado, la tonalidad empleada por el músico en esta obra es la misma que tan sólo cinco de sus otras partituras aparecidas entre 1779 y 1791, una de las cuales es también un concierto para piano, el No. 12. Una buena cantidad de musicólogos afirman que el Concierto 23 de Mozart es una finísima joya donde flota de manera continua el encanto por la melodía, con un aura luminosa, cálida, radiante, así como puede sentirse la sonrisa mozartiana en su máxima expresión pero con enorme discreción. Gran parte del atractivo melódico de este Concierto radica en su vena operística, que puede notarse en sus dos primeros movimientos con fragancias venidas de Las bodas de Fígaro y Così fan tutte.

Por su parte, Alfred Einstein afirmó que en este Concierto 23, y especialmente en su introducción, “Mozart nunca volvió a escribir algo tan sencillo en su estructura, tan ‘normal’ en sus relaciones temáticas entre el tutti y el solista, o tan claro en invención temática. (En su segundo movimiento) radica el alma del Concierto. (Hallamos) en una forma oculta esa pasión que el Andante del Concierto K. 482 sólo pudo revelar, (aunque) la resignación y la falta de esperanza permanece intacta en ambas obras.” El mismo Einstein acertó en decir que con el movimiento final de dicho Concierto 23 Mozart se convirtió en “un verdadero mago”. Sin embargo, algunos otros estudiosos han dicho que, aunque el Concierto 23 es una obra alegre y despreocupada, podemos encontrar en ella una extraña y profunda tristeza. Ello es curioso, pues Mozart pasaba por una época de cierta felicidad y bonhomía económica (especialmente al estrenarse el Fígaro). ¿Acaso sería una premonición, junto con la severidad del Concierto No. 24 de la muerte de su padre, que ocurriría el 28 de mayo del año siguiente?

JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ

Descarga disponible:

Wolfgang Amadeus Mozart: Concierto para piano y orquesta No. 23 en la mayor K. 488

Versión: Jorge Federico Osorio, piano. Orquesta del Festival Mozart Haydn (México). Carlos Miguel Prieto, director. (Grabado en vivo en la Sala Nezahualcóyotl)

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Una respuesta to “WOLFGANG AMADEUS MOZART (1756-1791)”

  1. Isabel noviembre 27, 2010 a 10:17 pm #

    Nada mas para que no diga que una mexicana no lo escucha.
    Perdon, Buenas noches.
    Nada mas que pos como buenos mexicanos, no solo hacemos una cosa, es decir ademas de escucharlo ´pos somos muy ocupados. Orgulloso debe de estar, jejejeje.
    En mi caso, preparandome ( sin afan de presumir, pero ahi voy!), para un examen de semestre de avances de mi doctorado. Asi que no es por no querer escribir o por que no lo escuchemos, sino que somos mil usos, recuerde mil usos los mexicanos pero en el buen sentido de la palabra.

    Me despido de usted, no sin antes felicitarlo por su programa, muy ameno, divertido, y – como una vez me dijo mi maestro de quimica organica en la universidad- desasnando el camino, y no es mala palabra, quizas no exista, pero pos ya la invento, porque aprendemos mucho con usted de cultura general.

    De nuevo, felicidades.

    Lo mejor siempre

    Isabel

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