LUDWIG VAN BEETHOVEN (1770-1827)

16 Dic

HOY, 16 DE DICIEMBRE DE 2010, SE CONMEMORAN 240 AÑOS DEL NACIMIENTO DE BEETHOVEN. POR LO CUAL LO FESTEJAMOS CON ESTA NOTA.

Concierto para piano, violín y violoncello en do mayor, Op. 56, Triple concierto

  • Allegro
  • Largo
  • Rondó alla polacca

La historia de cómo Beethoven escribió el curioso (por su dotación para solistas) e igualmente bello Triple concierto está ligada a un personaje que, según dicen las malas lenguas, sacaba de sus casillas al buen Ludwig. ¿Quién era el susodicho? Nada menos que un joven conocido como el archiduque Rodolfo de Austria.

El -al parecer- poco talentoso Archiduque Rodolfo

Y la razón de que Beethoven lo hubiera reprendido y/o mandado a volar en diversas ocasiones se debió a que el gran compositor de Bonn era su profesor de piano, y al parecer el muchacho tenía de todo (especialmente dinero y envidiable posición social) pero nada de talento y mucho menos ganas de estudiar sus ejercicios en el teclado. Aunque Beethoven llegó a decir más de una vez que Rodolfo era “su peor alumno de piano”, y siendo el compositor de un carácter impasible y nunca desdecía ni su credo ni sus opiniones personales, lo más sorprendente en esta historia es que Beethoven aceptó gustoso escribir una obra solicitada por el pésimo discípulo con peculiaridades que impuso el poco ilustre joven, es decir, que debía ser para violín, cello, piano y orquesta, y él mismo tocaría la parte correspondiente a su instrumento. Quizá Beethoven estaba entusiasmado con el reto de producir una pieza tan compleja, especialmente conociendo al que sería su intérprete en el piano, un hombre inferior al término de mediocre y para quien debía ofrecer una partitura virtuosa. Inverosímil y curioso, ciertamente, pero Beethoven lo hizo y con gran ahínco, en un período de gran productividad para él que lo llevó a escribir la Sinfonía Heroica y los primeros bosquejos de su ópera Fidelio, así como revisó la primera edición de sus Sonatas para piano conocidas como Waldstein y Appassionata: hablamos de los años 1803 a 1805.

Entre muchas de las contradicciones planteadas arriba, existió una más: Beethoven escribió con su puño y letra en la primera página del manuscrito del Triple concierto la dedicatoria “A su Alteza Serenísima, el Príncipe de Lobkowitz”. En muchos sentidos es comprensible esta dedicatoria pues el citado príncipe fue uno de los principales benefactores de Beethoven; pero eso sí, suena extraño que si algún notable le solicitó al compositor una obra éste la dedicara a alguien más. ¿Repudio? ¿Indiferencia? ¿Majadería? Nadie lo puede saber.

El príncipe Lobkowitz

Lo más probable, y sin hacer muchas conjeturas (pues sé de primera mano que a usted le molesta que en ocasiones este humilde redactor de notas lo haga), Beethoven seguramente compuso una parte virtuosa para los tres instrumentos solistas (sobre todo para el piano) esperando que el archiduque de marras se pusiera a trabajar, o aprendiera qué significaba realmente sentarse al piano, estudiar y tocar decorosamente. El estreno del Triple concierto ocurrió en el Augarten de Viena en mayo de 1808, contando con la colaboración de los solistas Karl August Seidler en el violín, el cellista Anton Kraft y el archiduque Rodolfo –solicitante de la partitura- en el piano. Al paso del tiempo, los críticos y estudiosos han alabado al Triple concierto por su perfil estético tan característico, imbuido en aquellas obras del pasado trazadas como concerto grosso; pero al mismo tiempo han dicho que Beethoven sorprende pues, habiendo ya escrito sus primeros tres Conciertos para piano el discurso sonoro para este instrumento lo haya tratado con tantas reservas y con pocas demandas de técnica y virtuosismo. Lo cual, nuevamente en mi personal apreciación, me parece totalmente falso e insidioso. Probablemente, todas aquellas habladurías provocaron que, aunque al momento de su estreno en Triple concierto de Beethoven obtuviera un sonoro éxito, al paso de las semanas y los meses la obra cayó en un inusitado olvido, siendo que este Concierto no volvió a ser interpretado sino poco más de cien años después, ya empezado en siglo XX.

Ese desdén con el que ha sido tratada esta obra es totalmente injustificado si nos ponemos a analizar concienzudamente la partitura. Por un lado, encontramos en ella una dificultad que parecía insalvable para los poderes creativos beethovenianos, la cual tiene que ver básicamente con la exposición de los temas (es decir, éstos debían ser expuestos cuatro veces por los elementos solistas y de acompañamiento); así, el principal peligro que corrió Beethoven enfrentándose a tan interminable estructura era severo, pero lo salvó de una forma genial al reducir al máximo la extensión de los temas, sacrificando un tanto el lirismo de las voces solistas que dio como resultado una obra menos romántica pero más enclavada en la geometría arquitectónica del clasicismo. Otra de las enormes dificultades para hacer coherente al Triple concierto fue el trabajo de balance y texturas de los solistas. Si de pronto pensamos que un trío (violín, cello y piano) tiene en si varias diferencias tímbricas, ahora sólo basta imaginarlo conviviendo con una masa orquestal y proporcionando un discurso elocuente pero que sonara como un solo instrumento. El instrumento solista que más le dio dolores de cabeza a Beethoven fue el violoncello; sin embargo, encontró la solución perfecta para amalgamarla al grupo solista, lo cual reside en entregarle al cello la proclamación de los temas en primera instancia, adecuando el peso sonoro del piano y del violín alrededor de esas circunstancias.

Después de tan descomunal trabajo, y de haber conseguido la que puede ser considerada como una de las joyas más preciadas de la producción de Beethoven, no podía quedarnos menos claro que el compositor abordara con maestría, genialidad, seguridad y madurez, obras posteriores como el Concierto para violín o sus Conciertos para piano 4 y 5.

JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ

Descarga disponible:

Ludwig van Beethoven: Triple concierto Op. 56

Versión: Izthak Perlman, violín; Yo Yo Ma, violonchelo; Daniel Barenboim, piano y director. Orquesta Filarmónica de Berlín.

Grabación en vivo realizada en la Philharmonie de Berlín los días 15 y 17 de febrero de 1995.

Anuncios

Una respuesta to “LUDWIG VAN BEETHOVEN (1770-1827)”

  1. Víctor Victoria diciembre 16, 2010 a 11:20 pm #

    Excelentes datos…
    Bajando archivo!
    Saludos.

    Me gusta

Participe con su comentario...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: