EDVARD GRIEG (1843-1907)

2 Ene

Peer Gynt

Música escénica Op. 55 

Cartel realizado por Edvard Munch para la obra teatral de Ibsen "Peer Gynt"

En el año 1896 el pintor noruego Edvard Munch realizó un cartel para la primera presentación en París del Peer Gynt de Grieg, ese enorme compositor compatriota de Munch. En aquel cartel pueden verse rostros atormentados y llenos de angustia, enmarcados por un típico paraje escandinavo en tiempos invernales. Tal propuesta expresionista del pintor contrastaba de forma bien balanceada con la sobriedad de la obra teatral original de Henrik Ibsen, aquel Peer Gynt para el que Grieg compusiera su magnífica música. El trabajo de estos tres insignes artistas noruegos –Ibsen, Munch, Grieg- confirmó de muchas maneras su creciente interés por el nacimiento de un estilo nacionalista en respuesta a la enorme influencia del arte alemán en aquella región. La pieza teatral de Ibsen, que data de 1867, satiriza de manera grotesca algunos aspectos de la naturaleza humana. Como afirma Odile Martín: “Peer Gynt es un joven campesino egoísta, fanfarrón, de imaginación desbordante y voraz ambición.” Aunque la definición que sobre la personalidad de Peer Gynt nos ofrece Jorge Velazco es, a todas luces, más sabrosa: “(Él es) un joven impetuoso, pícaro, terco y voluntarioso, la perfecta combinación de bellaco, golfo y pillo, quien simboliza la degeneración moral.”

Portada del manuscrito de Peer Gynt de Ibsen

Con esa trama, digna de un perfecto galimatías pero no por ello menos interesante, Ibsen comisionó a Edvard Grieg en enero de 1874 para que escribiera la música incidental (o escénica) para el Peer Gynt. Sin embargo, el músico –quien se encontraba constantemente ocupado en diversos proyectos como pianista y director, así como por recurrentes ataques de flojera- no concluyó su trabajo para Peer Gynt sino hasta septiembre del año siguiente. Fue así que Peer Gynt se estrenó en el Teatro de la Cristianía el jueves 24 de febrero de 1876, y más tarde, entre 1888 y 1892, volvió a revisar la partitura en Copenhague con vías a nuevas presentaciones de la obra teatral así como extrajo lo mejor de toda la música incidental convirtiéndola en dos Suites orquestales (Opp. 46 y 55), que, en cuanto al orden de las selecciones, poco tienen que ver con la secuencia original de la obra de Ibsen.

La fabulosa (y en momentos jocosísima) historia de Peer Gynt es como sigue: El acto I transcurre con el ambiente de una sencilla y alegre boda campesina, para lo cual Grieg hecho mano de su enorme sensibilidad por la música popular noruega, utilizando algunos de sus procedimientos y paleta sonora. Entre danzas de primavera, procesiones y algunos solos de violín, llegamos al acto II donde el picarón de Peer Gynt arriba a la ceremonia y se le hace fácil raptar durante el ágape a la bella novia campesina (la joven Ingrid), quien se lamenta enormemente de tan horrible situación. Esta sección es de una elegancia inusitada, y nos recuerda en cierta manera la Marcha fúnebre de la Sinfonía Heroica de Beethoven.

Edvard Grieg

Para lograr su extraordinario plan de rapto de Ingrid, Peer Gynt abandona a su anciana madre Aase y a su fiel prometida, la inocente Solveig. A partir de ese momento comienzan sus avatares locos y vagabundos. Después de raptar a Ingrid, vivir con ella un tórrido romance (flor de un día) y olvidarla a su suerte, Peer Gynt pasa una temporada en la gruta del rey de los trolls, esas criaturas fantásticas de las montañas. Cual es su costumbre, el fanfarrón enamora instantáneamente a la hija del rey del inframundo con tal de quedarse a habitar con todo desparpajo en el lugar. La sección musical correspondiente, En la gruta del rey de la montaña, es definitivamente uno de los trozos musicales más significativos de la producción de Edvard Grieg. En el acto III nos encontramos con el momento realmente sensible de toda la música escénica, donde Peer Gynt encuentra momentáneamente a la joven Solveig que ha abandonado todo por él. Después de ello, somos partícipes de la terrible muerte de Aase, la madre de Peer, quien frente a la tristeza que le provocó el abandono de su hijo dibuja su último aliento en un fragmento musical por demás desgarrador, y que el mismo Grieg reconoció –junto con la Canción de Solveig– como una de sus piezas maestras (y, créame, ¡lo es!) por su profundidad en carácter, sombría en sus matices, intensa en la expresión.

Primeros compases de La muerte de Aase

Comienza el acto IV con otra de las piezas que mejor rubrican la producción de este autor, Voces de la mañana, un perfecto remanso espiritual (y sonoro) después de escuchar el sufrimiento de Solveig y la transición de Aase. En dicho acto, Peer Gynt se hace vendedor de esclavos en África, engañado por la bella Anitra, hija del jefe de una tribu de beduinos. Anitra, quien baila y baila sin cesar y sensualmente para enamorar cada vez más a Peer, resultó ser la horma del zapato del joven. Peer Gynt, azorado por haber encontrado a alguien más astuto que él, decide (en el acto V) regresar a Noruega en un viaje fantástico lleno de tempestades y pruebas físicas. Finalmente, arriba al hogar como un vikingo viejo, derrotado, desanimado, y aunque en el fondo no está arrepentido de todo lo que ha vivido sí se encuentra extremadamente agotado físicamente. Arriba a su cabaña y muere en brazos de Solveig que nunca dejó de esperarlo, y quien para confortar sus últimos minutos le canta una tierna canción de cuna.

 JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ

Descarga disponible:

Edvard Grieg: Selecciones de Peer Gynt

Versión: Coro y Orquesta Filarmónica de Oslo. Esa-Pekka Salonen, director. Barbara Hendricks, soprano

Canción de Solveig

Seguramente pasarán el invierno y la primavera,

Y también el siguiente verano, y todo el año;

Pero algún día tu regresarás, lo sé de seguro,

Y continuaré esperando, como te lo prometí la última vez.

Dios te da fuerza para que continúes, por dondequiera que estés en el mundo,

Dios te da alegría si tú te mantienes a sus pies.

Aquí yo esperaré hasta tu regreso;

¡Y si tú esperas ahí, nos encontraremos, amigo mío!

Canción de cuna de Solveig

¡Duerme, mi querido muchacho!

Te meceré entre mis brazos y estaré velando tu sueño.

Mi muchacho se ha sentado en el regazo de su madre.

Los dos han jugado cuán largo ha sido el día.

Mi muchacho ha descansado en el pecho de su madre

Cuán largo ha sido el día.

¡Dios te bendiga, mi alegría!

Mi muchacho ha reposado cerca de mi corazón

Cuán largo ha sido el día.

Ahora él está tan cansado.

Te meceré entre mis brazos y estaré velando tu sueño.

Traducción de José María Álvarez

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