OTTORINO RESPIGHI (1879-1936)

21 Mar

Pinos de Roma

  • Pinos de la Villa Borghese
  • Pinos cerca de una catacumba
  • Pinos del Gianicolo
  • Pinos de la Via Appia

Los pinos en la Villa Borghese de Roma ("suenan" mejor de lo que lucen, la verdad...)

Quizá uno de los máximos atributos de la música del italiano Ottorino Respighi reside en sus fabulosas e impresionantes orquestaciones, producto no sólo de su genialidad sino de los consejos y enseñanzas que le legara Rimsky-Kórsakov. Las claras muestras de aquellas opulentas orquestaciones se encuentran en el tríptico que Respighi dedicó a “la ciudad eterna”, a Roma, como un homenaje intenso a algunas de sus particularidades dado el cariño y respeto que Respighi tenía por su “ciudad adoptiva” (recordemos que él nació en la pintoresca ciudad de Bologna, cuna de una de las más suculentas salsas para spaghetti). Por supuesto, cualquier alma sensible que visite Roma se queda prendada de la magnificencia de sus monumentos, de la cantidad de historia aún viva que se respira al caminar por sus calles, las vistas mágicas que se pueden tener de los Foros romanos, el Coliseo, el Castel Sant’Angelo, la Basílica de San Pedro y otras cosas peculiares de la ciudad como el insoportable ruido producido por las motocicletas o las impresionantes parvadas de golondrinas que vuelan hacia los árboles de las Termas de Dioclesiano al atardecer. Como se mencionó líneas arriba, el tríptico de poemas sinfónicos de Respighi está formado por Las fuentes de Roma, Fiestas romanas y Los pinos de Roma. En ellos encontramos una capacidad colorística que raya en lo inmensamente pictórico, muy a la manera de Richard Strauss o Debussy, con una concisión de pensamiento también admirable. El primer poema sinfónico de la serie, Las fuentes, fue escrito en 1916, y ocho años después Respighi decidió retomar el tema “romano”, pero ya no con las imágenes de las más célebres fuentes de la capital italiana, sino ahora los protagonistas serían los muy curiosos pinos que dan vida y oxígeno a tal ciudad. Y digo “curiosos” pues si usted cree que los pinos romanos son iguales que aquellos que adornan cuanta casa en épocas navideñas, está usted perfectamente equivocado. Los pinos en Italia tienen troncos larguísimos y copas achatadas y realmente poco atractivas. Pero… si usted escucha la música de Respighi con atención, se dará cuenta de que no es tanto la música inspirada en un simple árbol, sino en su entorno. El mismo compositor ofrece una explicación de cada uno de los movimientos en su partitura, y que a la letra dice:

1.- Pinos de la Villa Borghese

Niños juegan alrededor de los pinos de la Villa Borghese; bailan en círculos, juegan a ser soldados, marchando y luchando, vienen y van en bandadas. De pronto, la escena cambia y…

2.- Pinos cercanos a una catacumba

… vemos las sombras de los pinos que enmarcan la entrada a una catacumba. De las profundidades emerge el sonido de un salmo fúnebre, flotando por el aire como un himno solemne, y que gradual y misteriosamente se va dispersando.

3.- Pinos del Gianicolo

El aire se estremece: Los pinos del Gianicolo pueden verse delineados por la clara luz de la luna llena. Un ruiseñor canta.

4.- Pinos de la Via Appia.

Amanecer nebuloso en la Via Appia: los pinos solitarios son guardianes del mágico paisaje; se escucha el ritmo insistente de innumerables pasos. El poeta tiene una fantástica visión de glorias pasadas: trompetas suenan y, en la brillantez del nuevo sol radiante, un ejército consular se aproxima poco a poco a la Vía sagrada, dirigiéndose triunfante hacia el Capitolio.

Ottorino Respighi

La partitura recibió su estreno el 14 de diciembre de 1924 en la Sala del Augusteo en Roma bajo la dirección de Bernardino Molinari, época en la que Respighi prestaba sus servicios en el Conservatorio de Santa Cecilia. El autor llegó a decir que “el público susurrará y lanzará abucheos de desaprobación en la primera parte de la obra”. Y su boca estuvo llena de razón… pero el suntuoso final volcó al público en una sonora ovación.

Le resultará curioso mi comentario final, pero si usted va alguna vez a Roma y desea recrear los sonidos de Respighi visitando algunos de los lugares que sugiere en su tríptico sinfónico, le recomiendo no visite la Via Appia para estremecerse con el final de Los pinos… pues tal camino se ha convertido en nuestros días en un (más corriente que común) “periférico” romano, con todo y su McDonald’s.

JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ

Descarga disponible:

Ottorino Respighi: Pinos de Roma

Versión: Orquesta Sinfónica de Dallas. Eduardo Mata, director

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2 comentarios to “OTTORINO RESPIGHI (1879-1936)”

  1. LIZBETH SALAZAR marzo 21, 2011 a 10:39 am #

    MUCHISIMAS GRACIAS POR ESTE APORTE JOSE MA. ESTOY APRENDIENDO ACERCA DEL MAESTRO RESPIGHI DESPUES DE HABER ESCUCHADO UN CONCIERTO DE LA SINFONICA DE LA CD. DE MEXICO Y ME ENCANTO SU MUSICA, NUNCA HABIA ESTADO EN UN CONCIERTO DE ESA MAGNITUD Y QUEDE IMPRESIONADA CON EL TEMA DE LOS PINOS DE LA VIA APPIA, ERA EXTRAORDINARIA LA MANERA DE COMPONER DEL MAESTRO, ME ADENTRÓ A LOS DIAS DE LA ROMA IMPERIAL FUE PRECIOSO…..GRACIAS OTRA VEZ

  2. redmayor marzo 21, 2011 a 10:43 am #

    Al contrario, gracias por leer y sigue disfrutando de la música y escuchando nuestro programa 🙂

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