Archivo | agosto, 2012

GUSTAV MAHLER (1860-1911)

26 Ago

Sinfonía No. 1 en re mayor, Titán

  • Como un sonido de la Naturaleza
  • Muy animado
  • Solemne y mesurado
  • Muy agitado

Gustav Mahler

La Primera sinfonía de Mahler, “ein so exzentrische Symphonie” (una Sinfonía muy excéntrica), como la definió Bruno Walter, vio sus primeros bocetos en 1885. Sus rastros más antiguos parecen remontarse a un fragmento a cuatro manos del scherzo, escrito en los días juveniles de Mahler. Terminada el 29 de marzo de 1888 la obra recibió la primera de numerosas revisiones a fines de ese año. Se inaugura con esto una historia de dudas, cambios y nuevas versiones que las sinfonías de Mahler protagonizaron en vida del autor, y –cosa asombrosa- luego de su muerte.

El 20 de noviembre de 1889 fue la fecha del estreno mundial. Entonces no se llamaba “Primera sinfonía” ni “Titán”, y ni siquiera “sinfonía”, sino “Poema sinfónico en dos partes”, y carecía de algún programa o descripción, así:

Poema sinfónico en dos partes

–          Primera parte:

1.- Introducción y allegro comodo. 2.- Andante. 3.- Scherzo

–          Segunda parte:

4.- A las pompes funebres (sic), attaca: 5.- Molto appasionato (sic).

Portada de “Titán: Un romance” de Jean Paul, que sirvió de motor creativo para la Primera sinfonía de Mahler.

Cuatro años más tarde, en enero de 1893, Mahler realizó otra revisión y al parecer entonces eliminó el andante. Siempre insatisfecho y presa de una autocrítica feroz, en el verano hizo otra versión: volvió a introducir el andante, escribió un programa explicativo y llamó a la obra “Sinfonía Titán en cinco movimientos (dos partes)”.

El nombre Titán proviene de un libro con ese nombre escrito por Jean Paul (Federico Richter era su nombre real). Nacido en Wunsiedel, este hombre fue un novelista de gran vigor y poder de sugestión, delicadeza y espíritu humorístico. Trata su novela de un joven llamado Albano, quien tras buscar su resurrección política, cultural y amorosa vía un viaje en Italia, retoma a su pequeño principado mediocre y cómodo en busca de la dulcedumbre primaveral de Alemania y vive idilios a la vera de su poder. Aparece también un elemento demoníaco en la figura del amigo-enemigo de Albano, Roquairol. Se trata en realidad de un solo personaje pero partido, que en su advocación de Roquairol produce toda clase de sofismas y apologías más parecidos a necias deyecciones que a pensamientos.

Hoy, la novela ha caído en el mayor de los olvidos, y aún tras su lectura de plano es cosa de echar el tarot para adivinar, si acaso, dónde hay una relación cierta entre el texto literario y la sinfonía de Mahler. Sin embargo, existe una reminiscencia probable justamente en el asunto de aquel andante que Mahler omitió en la segunda revisión de la partitura, una sección delicada llamada Blumine, pero no referente a la novela Titán, sino a una colección de textos de Jean Paul que se titula Herbst-Blumine. Citando al musicólogo Príncipe, “…Blumine, lejos de ser un diminutivo (!) de Blume, flor, significa, en la intención del escritor romántico, ‘colección de flores’, y por lo tanto, ‘colección de flores de otoño’. No se logra ver una relación entre el melindroso título del libro y su farragoso contenido, por un lado, y la página mahleriana por el otro.”

Para la segunda interpretación de la Sinfonía, en Hamburgo, Mahler preparó otro texto, más elaborado, que llama a la obra “Titán, poema musical en forma de sinfonía”. En las nuevas indicaciones programáticas surge otra referencia a la obra literaria de Jean Paul, según el subtítulo de la primera parte de la obra: Blumen-, Frucht- un Domestücke (Un poco de flores, de frutas, de espinas). Pero a pesar de la sugerencia del nombre, aún resulta imposible descubrir la relación entre la música y Jean Paul.

Luego de la tercera ejecución en Weimar (1894), Mahler eliminó el Blumine y el programa ilustrativo. Hubo después dos ediciones de la entonces llamada sólo “Sinfonía en re mayor”, ambas sin Blumine. Y vino el silencio: el andante permaneció inédito y oculto durante casi ochenta años.

Mahler mismo llegó a decir: “La Naturaleza abraza todo lo sorprendente, magnífico y amable que nadie parece percibir… Nadie piensa en el poderoso misterio subyacente, en el dios Dionisio, en el gran Pan; ese misterio es precisamente el significado de mi frase Wie ein Naturlaut (Como un sonido de la Naturaleza). Ese es, si acaso lo hay, mi ‘programa’ o el secreto de mi composición.” De tal suerte, con este comentario, encontramos más razón para acercarnos a ese programa original y que de muchas formas nos puede remitir más directamente al espíritu general de la Sinfonía, más que intentar algún nimio análisis:

Parte I: “De los días de juventud.”

1.- Lento. Introducción y allegro comodo. “Primavera sin fin. El introito evoca el despertar de la Naturaleza al amanecer”.

2.- Blumine (Andante) –Esta sección no se interpreta en este concierto-.

3.- “A toda vela” (Scherzo)

Parte II: “Commedia humana”

4.- “¡En dificultades! Una marcha fúnebre al estilo de Callot. Para ilustrar este movimiento, valgan las siguientes observaciones. El estímulo externo en la composición de este fragmento musical le llegó al autor de una imagen caricaturesca conocida por todos los niños austríacos: ‘El cortejo fúnebre del cazador’, que se encuentra en un antiguo libro de fábulas. Los animales del bosque acompañan a la sepultura el cadáver del cazador; las liebres llevan el estandarte, una banda de músicos bohemios avanza al frente junto con gatos, sapos, cuervos y otros animales que tocan instrumentos, y ciervos, gamos, zorros y más animales con vestimentas fársicas, de cuatro patas y con plumas, siguen la procesión en actitudes cómicas. Esta pieza está pensada como la expresión de un ánimo alegre e irónico, y a veces de algo siniestro, seguido inmediatamente por…

5.- “Dall’inferno al paradiso.” (Allegro furioso) “El súbito estallido de desesperación de un corazón herido en lo profundo.”

Retrato de Mahler (1896)

Es de hacer notar como Mahler utiliza en la sección marcada aquí como cuarto movimiento una referencia muy clara a la antigua canción infantil Frère Jacques (mejor conocida en español como “Martinillo, Martinillo…”), en un ritmo constante, muy lúgubre, protagonizado por el contrabajo y el leve pulsar de los timbales, como representación de la puesta en marcha de aquel cortejo fúnebre.

No cabe duda que, desde el momento en que somos partícipes de aquella vaporosa introducción de la Sinfonía Titán, donde se abre un mundo completamente nuevo y exquisito en el ámbito sinfónico, Mahler estableció a la perfección su credo artístico, su fascinante imaginación cuyo tiempo parece que nunca llegaría. Ese credo bien enraizado en la Naturaleza, una música de la Naturaleza a través del Hombre, desde él, desde su inteligencia y emotividad.

Mahler no se equivocó al señalar, durante la segunda revisión de la Sinfonía Titán que: “Ha resultado tan avasalladora que parecería haber brotado de mi corazón como el río de una montaña.”

Y así es. Nunca se equivocó en el dictado de su corazón.

JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ

Descarga disponible:

Gustav Mahler: Sinfonía No. 1 en re mayor, Titán

Versión: Real Orquesta del Concertgebouw de Ámsterdam. Bernard Haitink, director. 

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RICHARD STRAUSS (1864-1949)

10 Ago

Así habló Zaratustra. Poema sinfónico Op. 30

  • Introducción
  • De los trasmundanos
  • Del gran anhelo
  • De los gozos y las pasiones
  • La canción de la tumba
  • De la ciencia
  • El convaleciente
  • La canción de la danza
  • La canción del vagabundo nocturno      

 La profunda amistad que unió al compositor Strauss con el poeta y filósofo Alexander Ritter fue la responsable de que el destino artístico del músico cambiara radicalmente. Para aquellos entonces (en sus primeros años escribiendo música), Strauss se había dedicado a la composición de una Sinfonía, su Sonata para violín, un Cuarteto con piano, entre otras obras, todas ellas imbuidas en un ambiente absolutamente brahmsiano. Ritter casó con la sobrina de Wagner por lo que su afición por su música era más que evidente. Así, ese culto wagneriano se reflejó en la personalidad de Strauss quien indicó alguna vez que: “Mi amistad con Ritter dejó manifiesta una influencia tan fuerte como el viento en una tormenta”. A partir de ahí Strauss se entregó a la composición de sus primeras obras maestras para orquesta, en la forma de Poemas sinfónicos en los que el uso de ideas programáticas a partir de una historia se tradujeron en un dramatismo mayor que el conseguido por el creador del género en sus partituras: Franz Liszt.

Fue en 1896 que Strauss escribió Así habló Zaratustra, basado en el extraordinario libro de Friedrich Nietzche lo cual le dio tintes filosóficos a su música, aunque el propio compositor aseguró que su intención original no era representar musicalmente el libro de Nietzche y menos aún otorgarle algún sentido filosófico. Su explicación fue muy elocuente: “Quiero expresar por medio de sonidos la idea del desarrollo de la raza humana desde sus orígenes, a través de cada una de las fases de ese desarrollo, religioso así como científico, hasta llegar a la idea de Nietzche del ‘súper hombre’… además, deseo darle forma al conflicto entre la naturaleza del ser humano como es y los intentos metafísicos del hombre por mantener su naturaleza con inteligencia para finalmente conquistar la vida por medio de la liberación de la risa.”

En la partitura impresa de este poema sinfónico aparece una cita directa de Nietzche: “Al haber llegado a los treinta años de edad, Zaratustra dejó su hogar y marchó a las montañas. Ahí se regocijó con su espíritu y su soledad. Al menos su corazón cambió. Una mañana se levantó al amanecer, se detuvo ante la presencia del Sol, y así habló ante él: ‘¡Tú gran estrella! ¿Cuál será tu felicidad que no existe en aquellos a quienes tú iluminas? Por diez años ha entrado hasta mi cueva. Algunos se han enfermado de tu luz y tu jornal, pero para mí, mi águila, y mi serpiente. Pero esperamos por ello cada mañana, y, recibiendo toda tu prístina abundancia, te bendicen por ello. Para que los sabios disfruten de la locura y el pobre encuentre su propia riqueza es que preciso descender a las profundidades, como tú lo haces en la noche al hundirte detrás del mar, aunque ofrezcas tu luz a las regiones más bajas, ¡tú, estrella resplandeciente! Debo, como tú, bajar, como dicen los hombres –hombres para quienes debo descender. Entonces bendíceme, tú ojo impasible, quien mira sin envidias a toda la gran alegría que nos envuelve. Bendice la copa que está por derramarse, para que el agua, que fluye dorada fuera de ella, lleve a todas partes el reflejo de tu emoción. Esta copa está por vaciarse ella sola nuevamente, y Zaratustra se convertirá nuevamente en hombre.’ Así el descenso de Zaratustra comenzó.”

Definitivamente la majestuosa e imponente Introducción de este poema sinfónico es reconocida por varias generaciones, especialmente por su inclusión en la cinta 2001:Una odisea del espacio de Stanley Kubrick. Sin embargo, el poderío de la obra completa nos muestra a un Richard Strauss que, como los preceptos de Nietzche, evolucionó constantemente a partir de esta obra hacia partituras como Una vida de héroe, la Sinfonía alpina, o bien sus óperas Elektra, Salomé y El caballero de la rosa.

JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ

Descarga disponible

Richard Strauss: Así hablo Zaratustra Op. 30

Versión: Orquesta Sinfónica de Minería. Carlos Miguel Prieto, director

(Grabación incluida en el álbum de XIII Aniversario de Música en Red Mayor. Grabado en vivo).

XV ANIVERSARIO

5 Ago

Flyer XV Aniversario (creado por Nicolás Plaza)

Los invitamos a escuchar el programa con el que iniciaron los festejos de XV años de Música en Red Mayor

Música en Red Mayor / Programa XV Aniversario / 4 agosto 2012

JOHANN SEBASTIAN BACH (1685-1750)

3 Ago

Fantasía y fuga en do, para órgano, BWV. 537

Orquestación de Sir Edward Elgar (1857-1934)

De las más célebres transcripciones de la música de Bach que podemos encontrar desde los albores del siglo XX se encuentra la muy conocida orquestación de la Toccata y fuga en re menor que realizó el director de orquesta Leopold Stokowski (aunque a la sombra de ella se encuentre la orquestación de Sir Henry Wood). Igualmente encontramos el Ricercare de la Ofrenda Musical que orquestó Anton Webern, mientras que su profesor -Arnold Schoenberg- transcribió el Preludio y fuga BWV 552 (llamado Santa Ana); por otro lado, el mismo Stokowski orquestó la Passacaglia BWV 582. Poco difundida, para tristeza de todos, es la Fantasía y fuga en do que tomó el inglés Edward Elgar para traducirla al lenguaje orquestal. De hecho, las Fantasías y fugas de Bach resultan ser las piezas para órgano más significativas en la escritura para dicho instrumento en la historia. Una de sus fieles representantes es la BWV 537, cuyos contrastes no dejan de asombrar por su genialidad. Por un lado, la Fantasía despliega de manera flexible y volátil un lenguaje virtuoso, mientras que la fuga -de carácter férreo- nos remite a un ambiente completamente distinto, con tintes dramáticos. Lo que consiguió Elgar con su orquestación fue una pieza meditativa, traduciendo el germen de Bach en música de gran intensidad y que se expresa en términos románticos, como ocurre en gran parte de la producción del autor de las Variaciones Enigma.

Descarga disponible:

Johann Sebastian Bach: Fantasía y fuga en do menor BWV 537 

Versión: Orquesta Filarmónica de Los Ángeles. Esa-Pekka Salonen, director.


Johann Sebastian Bach

Fuga (Ricercata) a 6 voci, de “La ofrenda musical”

Orquestación de Anton Webern (1883-1945)

En una dedicatoria de Bach al rey Federico el Grande de Prusia, escrita el 7 de julio de 1747, puede leerse lo siguiente:

“Mi muy afable Rey: presento a Su Majestad… una Ofrenda musical cuya parte más noble es de la propia mano de Su Majestad… Aún recuerdo hoy el muy especial favor que Su Majestad me confirió hace algún tiempo… al tocar para mí el tema de una fuga y pidiéndome amablemente que improvisara sobre ella… Entonces decidí componer sobre este verdadero tema real en una forma más seria y así permitir que el mundo entero lo conozca…”

A esas ilustres palabras, Bach adjuntó una colección de partituras conocida como Ofrenda musical que abre con un Ricercare en tres partes y cuya elaboración ante los oídos de Federico el Grande desembocó en la petición del monarca para que Bach improvisara una fuga a seis voces, labor de titanes para cualquier músico mortal con diez dedos y un par de manos. Las intenciones del rey eran precisas: quería ser testigo de lo que Bach era capaz de hacer en el clavecín.

Para salvar la real tarea con honor, Bach improvisó entonces sobre un tema propio y al regresar a casa retomó la idea del rey de Prusia para trabajar el tema real mediante una fuga para teclado en seis partes. Después de ello, Bach complementó ambas fugas con una Sonata sopr’il Soggetto Reale en trío -con flauta, el instrumento predilecto del rey- y cuatro Cánones, todos sobre el mismo tema real; además, incluyó 6 Canones Diversi Super Thema Regium, para concluir con una magnífica fuga, en el mejor estilo que podría esperarse de Bach. Dicha colección portó otro título, a manera de acróstico, que rezaba: Regis Iussu Cantio Et Reliqua Canonica Arte Resoluta, de donde la primera letra de cada palabra forma la palabra Ricercar -antigua denominación de fuga- y el acróstico significaba: “La música solicitada por el rey y el resto trabajado en arte canónico”.

Entre 1934 y 1935, unos 188 años después de que Bach presentará esta célebre colección a Federico el Grande, el compositor Anton Webern (quizá uno de los más distinguidos integrantes de la llamada Segunda Escuela de Viena) se dio a la tarea de realizar una orquestación de la monumental Fuga (ricercata) a seis voces de la Ofrenda musical de Bach. Y si el músico barroco nos mostró con su manifiesto sonoro de lo que era capaz en el caso de Webern encontramos algo similar: en esa época estaba en uno de los más altos niveles de su producción artística y de sus capacidades estéticas. Al elegir una fuga a seis voces y traducirla al lenguaje orquestal Webern dejaba clara su devoción por la antigua polifonía, y en este sentido tanto las líneas dinámicas de Bach, sus articulaciones, el fraseo motívico y graduaciones de tempi, se mostraron como elementos fundamentales de las obras dodecafónicas de Webern.

Así, este hombre consiguió una obra rica en colores orquestales, conmovedora y con un fabuloso cromatismo -obvio en los conceptos seriales de Webern- que además proviene directamente de las grandes capacidades cromáticas del Tema real original. Estoy seguro de que usted encontrará un mundo sonoro diferente y pleno de belleza al escuchar esta orquestación. Sin embargo, el ejercicio de oírlas juntas (la propuesta de Webern y la original en clavecín de Bach) nos enfrenta con algo ineludible y que día con día nos queda más claro: Bach ha sido el creador musical más vanguardista que haya visto el arte occidental.

JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ

Descarga disponible:

Johann Sebastian Bach: Fuga (Ricercata) a 6 voci de La ofrenda musical

Versión: Orquesta Filarmónica de Los Ángeles. Esa-Pekka Salonen, director.

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