JOHANN SEBASTIAN BACH (1685-1750)

3 Ago

Fantasía y fuga en do, para órgano, BWV. 537

(Orquestación de Sir Edward Elgar)

De las más célebres transcripciones de la música de Bach que podemos encontrar desde los albores del siglo XX se encuentra la muy conocida orquestación de la Toccata y fuga en re menor que realizó el director de orquesta Leopold Stokowski (aunque a la sombra de ella se encuentre la orquestación de Sir Henry Wood). Igualmente encontramos el Ricercare de la Ofrenda Musical que orquestó Anton Webern, mientras que su profesor -Arnold Schoenberg- transcribió el Preludio y fuga BWV 552 (llamado Santa Ana); por otro lado, el mismo Stokowski orquestó la Passacaglia BWV 582. Poco difundida, para tristeza de todos, es la Fantasía y fuga en do que tomó el inglés Edward Elgar para traducirla al lenguaje orquestal. De hecho, las Fantasías y fugas de Bach resultan ser las piezas para órgano más significativas en la escritura para dicho instrumento en la historia. Una de sus fieles representantes es la BWV 537, cuyos contrastes no dejan de asombrar por su genialidad. Por un lado, la Fantasía despliega de manera flexible y volátil un lenguaje virtuoso, mientras que la fuga -de carácter férreo- nos remite a un ambiente completamente distinto, con tintes dramáticos. Lo que consiguió Elgar con su orquestación fue una pieza meditativa, traduciendo el germen de Bach en música de gran intensidad y que se expresa en términos románticos, como ocurre en gran parte de la producción del autor de las Variaciones Enigma.

Descarga disponible:

Johann Sebastian Bach: Fantasía y fuga en do menor BWV 537 

Versión: Orquesta Filarmónica de Los Ángeles. Esa-Pekka Salonen, director.

Johann Sebastian Bach

Fuga (Ricercata) a 6 voci, de “La ofrenda musical”

Orquestación de ANTON WEBERN (1883-1945)

En una dedicatoria de Bach al rey Federico el Grande de Prusia, escrita el 7 de julio de 1747, puede leerse lo siguiente: “Mi muy afable Rey: presento a Su Majestad… una Ofrenda musical cuya parte más noble es de la propia mano de Su Majestad… Aún recuerdo hoy el muy especial favor que Su Majestad me confirió hace algún tiempo… al tocar para mí el tema de una fuga y pidiéndome amablemente que improvisara sobre ella… Entonces decidí componer sobre este verdadero tema real en una forma más seria y así permitir que el mundo entero lo conozca…”

A esas ilustres palabras, Bach adjuntó una colección de partituras conocida como Ofrenda musical que abre con un Ricercare en tres partes y cuya elaboración ante los oídos de Federico el Grande desembocó en la petición del monarca para que Bach improvisara una fuga a seis voces, labor de titanes para cualquier músico mortal con diez dedos y un par de manos. Las intenciones del rey eran precisas: quería ser testigo de lo que Bach era capaz de hacer en el clavecín.

Para salvar la real tarea con honor, Bach improvisó entonces sobre un tema propio y al regresar a casa retomó la idea del rey de Prusia para trabajar el tema real mediante una fuga para teclado en seis partes. Después de ello, Bach complementó ambas fugas con una Sonata sopr’il Soggetto Reale en trío -con flauta, el instrumento predilecto del rey- y cuatro Cánones, todos sobre el mismo tema real; además, incluyó 6 Canones Diversi Super Thema Regium, para concluir con una magnífica fuga, en el mejor estilo que podría esperarse de Bach. Dicha colección portó otro título, a manera de acróstico, que rezaba: Regis Iussu Cantio Et Reliqua Canonica Arte Resoluta, de donde la primera letra de cada palabra forma la palabra Ricercar -antigua denominación de fuga- y el acróstico significaba: “La música solicitada por el rey y el resto trabajado en arte canónico”.

Entre 1934 y 1935, unos 188 años después de que Bach presentará esta célebre colección a Federico el Grande, el compositor Anton Webern (quizá uno de los más distinguidos integrantes de la llamada Segunda Escuela de Viena) se dio a la tarea de realizar una orquestación de la monumental Fuga (ricercata) a seis voces de la Ofrenda musical de Bach. Y si el músico barroco nos mostró con su manifiesto sonoro de lo que era capaz en el caso de Webern encontramos algo similar: en esa época estaba en uno de los más altos niveles de su producción artística y de sus capacidades estéticas. Al elegir una fuga a seis voces y traducirla al lenguaje orquestal Webern dejaba clara su devoción por la antigua polifonía, y en este sentido tanto las líneas dinámicas de Bach, sus articulaciones, el fraseo motívico y graduaciones de tempi, se mostraron como elementos fundamentales de las obras dodecafónicas de Webern.

Así, este hombre consiguió una obra rica en colores orquestales, conmovedora y con un fabuloso cromatismo -obvio en los conceptos seriales de Webern- que además proviene directamente de las grandes capacidades cromáticas del Tema real original. Estoy seguro de que usted encontrará un mundo sonoro diferente y pleno de belleza al escuchar esta orquestación. Sin embargo, el ejercicio de oírlas juntas (la propuesta de Webern y la original en clavecín de Bach) nos enfrenta con algo ineludible y que día con día nos queda más claro: Bach ha sido el creador musical más vanguardista que haya visto el arte occidental.

JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ

Descarga disponible:

Johann Sebastian Bach: Fuga (Ricercata) a 6 voci de La ofrenda musical

Versión: Orquesta Filarmónica de Los Ángeles. Esa-Pekka Salonen, director.

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