Archive | septiembre, 2012

FÉLIX MENDELSSOHN-BARTHOLDY (1809-1847)

27 Sep

Selecciones orquestales de El sueño de una noche de Verano

  • Obertura
  • Scherzo
  • Intermezzo
  • Nocturno
  • Marcha nupcial

Mendelssohn en su adolescencia

El mágico mundo de hadas, silfos y espíritus del bosque, de inocente amor, imbuido en un ambiente fresco, algo nebuloso y fantástico que sólo una mente genial como la de William Shakespeare podría concebir, encuentra su lugar en la pieza teatral El sueño de una noche de verano, que hacia 1826 sedujo sobremanera al entonces compositor de diecisiete años Felix Mendelssohn. Tal pasión lo llevó a concebir una pieza realmente perfecta y de deliciosa factura: una Obertura (que porta el número de Opus 21). Desde su delicada introducción este compositor nos adentra en su propio mundo de fantasía, de contornos refinados gracias a una instrumentación transparente y delicada. Como dice David Ewen: “Con esta música (el autor) nos da una muestra del Romanticismo como una flor completamente abierta”.

Dicha Obertura fue concebida originalmente para dos pianos para más tarde orquestarla como la conocemos y tuvo su primera presentación pública en febrero de 1827 en Stettin, Alemania, bajo la dirección de Karl Löwe.

Sin embargo, justo la edad que tenía Mendelssohn al componer la Obertura de El sueño de una noche de verano fue exactamente el número de años que pasaron para que él retomara el tema shakespereano y escribiera una pieza más consistente sobre el tema. Ello se debió a una comisión que le hiciera el rey Federico Guillermo de Prusia para acompañar la representación teatral de la pieza de Shakespeare en la apertura de un nuevo teatro en Postdam. Así, Mendelssohn escribió la música incidental con un total de doce secciones (catalogadas éstas como Opus 61), que además incluían su Obertura de adolescencia, y que fue estrenada en su versión integral el 18 de octubre de 1843.

Titania

La primera sección de dicha música incidental es un Scherzo, frágil, volátil y altamente sugestivo, y que es una perfecta continuación a la delicadeza de la Obertura, y constituye un interludio orquestal entre los actos I y II de la obra teatral, como prefacio a la escena donde el público se sumerge en el mundo fantástico propuesto por Shakespeare, aquel de Puck, Oberón y Titania. Posteriormente, Mendelssohn escribió una sección con coro femenino, soprano y mezzosoprano y más adelante un Intermezzo posterior al acto II. Dicho trozo precede la acción en la que Puck, por un terrible error, provoca que Lysander se enamore de la doncella equivocada, Helene, mientras que la amada real del susodicho, Hermia, se encuentra desolada, perdida y muy asustada en lo profundo del bosque. El movimiento siguiente es música de “fondo” en la cual Titania tiene una escena de amor con Bottom. Sigue una de las más bellas páginas escritas jamás por Mendelssohn, un Nocturno, y que estaba pensado para escucharse momentos antes de que cayera el telón del acto III. Aquí escuchamos una muy romántica canción sin palabras ejecutada por el corno francés, y que nos pinta la escena en la que Puck vuelve a Bottom a su estado humano original, rocía los ojos dormidos de Lysander con un elixir mágico y con todo ello volverán los personajes a la “normalidad”. Al terminar tan sensible música nos encontramos con la archifamosa Marcha nupcial con su tan identificable toque de trompetas inicial, después de lo cual concluye la música incidental con varias secciones en las que vuelve a ser escuchado el coro y las solistas, una Marcha fúnebre y la Danza de los payasos.

JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ

Descarga disponible:

Felix Mendelssohn: Selecciones de El sueño de una noche de verano

Versión: Orquesta Sinfónica de Montreal. Charles Dutoit, director

SAMUEL BARBER (1910-1981)

21 Sep

Meditación y danza de la venganza de Medea, Op. 23

Samuel Barber, en su juventud

Muchas de las grandes obras musicales de todos los tiempos que usted y yo hemos escuchado al paso de los años tienen, además de los más diversos intereses artísticos de sus autores, trasfondos que escapan a la vista de cualquiera. Estos bien pueden ser de tintes políticos, sociales y, en una buena cantidad de los casos, de carácter emocional.

En ese sentido, y no en balde, casi la totalidad de la producción de Samuel Barber -cuyo estilo de composición siempre estuvo guiado por un romanticismo exacerbado e intenso- nos deja ver su lado más humano, sensible, originado por el amor. Sin embargo, esa sensibilidad se transformó especialmente cuando el proyecto musical así lo ameritaba, convirtiendo a Barber en un músico rebelde y hasta salvaje.

Ese puede ser el caso de la obra que nos atañe aquí, y que surgió gracias a una de las más importantes personalidades de la danza en el siglo pasado: Martha Graham. Ella, a petición del director musical de su compañía Louis Horst, comisionó obras a importantes autores de ese tiempo con lo que se creo un repertorio dancístico diferente, renovado. Algunas de ellas incluyen Herodiade de Paul Hindemith, Jeux de printemps de Darius Milhaud, La hija de Cólquide de Carlos Chávez, el ballet Medea de Samuel Barber y, por si fuera poco, Primavera en los Apalaches de Copland (la mayoría de estas partituras fue realizada para un ensamble de 13 instrumentos). La petición de Martha Graham para Barber tenía que ver con la historia de Medea que el mismo autor definió “con la oscuridad de los temas que siempre han acompañado a la vida humana”. El tema en si es tan universal como lo son los sentimientos que mueven a Medea. El argumento del ballet que escribió Barber muestra la ira de Medea, sus celos y la desafortunada venganza hacia sus hijos que concibió con Jasón, príncipe y líder de los argonautas, quien la desdeñó por la hija del rey.

Barber señaló que: “Ni la señorita Graham ni el compositor desearon utilizar la leyenda de Medea y Jasón literalmente. Estos personajes mitológicos sirvieron para proyectar estados psicológicos de celos y venganza que son definitivamente vigentes siempre.” Martha Graham preparó el argumento para el ballet que ella denominó Corazón serpiente y que posteriormente trabajó con el compositor, al respecto de lo cual él señaló: “La coreografía y la música fueron concebidas en dos niveles: la antigua y mística y la contemporánea. Medea y Jasón aparecen en primer término como dioses, figuras sobrehumanas de la tragedia griega. Al incrementarse la tensión y el conflicto en si, dejan sus papeles legendarios para convertirse en el hombre y la mujer modernos, cautivos en las redes de sus celos y el amor destructivo, y hacia el final reasumen su calidad mística. Tanto en la danza como en la música, los idiomas arcaicos y contemporáneos son utilizados. Medea, en su escena final, se convierte nuevamente en la descendiente del sol.”

El 10 de mayo de 1946 ocurrió el estreno de este ballet en el Teatro McMillin de la Universidad Columbia y casi un año después la partitura de Barber fue presentada en concierto bajo el título La gruta del corazón. El músico siempre gustó más de llamar a esta pieza como Medea, por lo que en 1947 planeó su instrumentación para gran orquesta y que estrenaron Eugene Ormandy y la Orquesta de Filadelfia. Y hacia 1955, gracias al impacto generado por esta música en músicos y público, Barber retomó temas fundamentales de ambas partituras para crear una suerte de poema sinfónico que puede tomarse como un estudio psicológico de Medea: la Meditación y danza de la venganza de Medea, estrenada el 2 de febrero de 1956 con Dmitri Mitropoulos y la Filarmónica de Nueva York.

JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ

Descarga disponible:

Samuel Barber: Meditación y danza de la venganza de Medea

Versión: Orquesta Sinfónica de Londres. Andrew Schenck, director.

EDICIONES “MARTES DE OBERTURAS” CUATRO

9 Sep

Les compartimos el cuarto álbum digital de la muy gustada serie de Música en Red Mayor

MARTES DE OBERTURAS CUATRO / OBERTURAS MEXICANAS

PORTADA

CONTRAPORTADA

MARTES DE OBERTURAS CUATRO (ÁLBUM)

MARTES DE OBERTURAS CUATRO (PORTADA Y CONTRAPORTADA EN PDF)

A %d blogueros les gusta esto: