WOLFGANG AMADEUS MOZART (1756-1791)

27 Ene

Serenata No. 6 en re mayor K. 239, Serenata nocturna

  • Maestoso
  • Minueto – Trío
  • Rondó. Allegretto

“Mientras las botellas se descorchaban, Milord sonoramente masticaba, Milady hablaba…

W. H. Auden, refiriéndose a las Serenatas de Mozart

El catálogo mozartiano organizado por el estudioso Ludwig von Köchel, que incluye poco más de 626 obras, está nutrido por música para los más diversos géneros y combinaciones vocales e instrumentales. Tanto las sonatas para teclado como sus cuartetos son célebres en la producción de Mozart, como también son auténticos diamantes sus divinas óperas; y qué decir de las sinfonías, o los conciertos para piano, los de violín y los dedicados a instrumentos de aliento. Y sus misas… y sus experimentaciones sonoras (muy lúdicas ellas) como el Juego de dados musical.

Por donde revisemos, la música de Mozart es perfección pura, imaginación exacerbada, lirismo y claridad expuestos con fuerza y determinación. En este sentido, es difícil creer que algunos apartados en la producción de Mozart sean relegados a causa de su música orquestal y/u operística. Ese es el caso de las serenatas y divertimenti (bueno: divertimentos para castellanizar el término) que escribiera el egregio genio de Salzburgo, muchas de ellas para instrumentos de aliento. De estas colecciones de obras las que sobreviven en el gusto popular son las piezas para cuerdas como la Serenata en sol mayor, mejor conocida como Pequeña serenata nocturna (aunque el nombre original en alemán reza Eine Kleine Nachtmusik, es decir, Una pequeña música nocturna), o bien la Serenata No. 6, Haffner, o la No. 9, Posthorn (aunque ambas tengan participación de alientos madera y metal). Igualmente, en el ámbito de los divertimentos son muy recordados los K. 136 al 138 (todos para grupo de cuerdas), aunque vale anotar que algunas de estas piezas de ocasión -confeccionadas para algún patrón del compositor o para alguna celebración personal- están escritos para alientos contando especialmente con la presencia del basset horn o corno di bassetto, esa especie de clarinete bajo cuyo sonido fascinaba a Wolfgang Amadeus.

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Wolfgang Amadeus Mozart

Regresando a las serenatas, obras pensadas -como los divertimentos- como piezas de ocasión para eventos específicos, hay una que fue escrita en enero de 1776 pensando en las festividades del Carnaval de Salzburgo. La Serenata nocturna (así bautizada por Leopold, el padre de Mozart) K. 239, fue confeccionada para una dotación inusual en el período clásico, sólo equiparable a la forma del Concerto grosso barroco. Aquí, Mozart utiliza un cuarteto de dos violines, viola y contrabajo que dialoga con un “ripieno” de cuerdas y timbales. La gran mayoría de las serenatas de Mozart se tocaban al aire libre y el grupo de músicos llegaba tocando una marcha. En el caso de esta Serenata nocturna también se escucha una marcha introductoria, aunque el propósito de la pieza es que fuera tocara bajo techo. Y ¿por qué? Simplemente porque el Carnaval en Viena se desarrolla durante el invierno.

Su segundo movimiento es un Minueto, en el que Mozart hace alarde de genialidad y fantasía al escribir para los violines en cuatro partes mientras que el Trío está ofrendado sólo al cuarteto de cuerdas. Finaliza con un Rondó de gran energía y brillantez.

JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ

Descargas disponibles:

MÚSICA

Versión: Orpheus Chamber Orchestra

PARTITURA

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