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LUIS JAIME CORTEZ (n. 1962)

10 Sep

Sinfonía No. 1, Lluvias

– Allegretto con grazia

– Andante

– Allegretto con legerezza; Grave

El compositor que nos ocupa es, en mi opinión, una de tantas personalidades en la música de concierto de México que merece especial atención. Luis Jaime Cortez es, además de autor de interesantes partituras, un investigador musical dedicado, cerebral, y cuyos textos tienen encantos insospechados (como en su libro Tabiques rotos), además de hombre dedicado a puestos administrativos que reflejan su interés por la educación musical. Así, desde hace algunos años es el director del famoso Conservatorio de Las Rosas de Morelia (Michoacán), considerado como el más longevo de América y en el que -por cierto- también fue alumno bajo la guía de Bonifacio Rojas, Carmen Saucedo y Gerhart Muench. Luis Jaime también estudió con Mario Lavista y Federico Ibarra en el Conservatorio Nacional de Música y el CENIDIM, respectivamente.

Entre éstas y otras gracias, Luis Jaime es un hombre simpático pero cauteloso. Siempre medita bien lo que va a decir antes de abrir la boca (algo que muchos deberíamos practicar), por lo que sus comentarios -especialmente alrededor de la música- son pausados, ilustrativos, llenos de sabiduría.

Una buena cantidad de años separan el momento presente del día que conocí a este compositor. Aunque ya había leído algunas de sus virtuosas investigaciones y textos críticos (sobre todo en la revista Pauta) nunca había tenido el gusto de platicar con él. Así, después de un concierto del Cuarteto Latinoamericano en el Museo Nacional de Arte (aquella recordada noche de 1989 en la que tocaron el Cuarteto de Julián Orbón, entre otras obras), la oboísta Carmen Thierry me invitó a tomar un café con su acompañante, el citado Luis Jaime Cortez. El lugar fue el célebre Café París de la Calle 5 de mayo, donde acompañados por un aromático café con leche y unas enchiladas verdes tuve la gran oportunidad de conocer a un ser tan sensible y auténtico. La plática fue variada, desde las bondades y errores encontrados en los discos compactos (industria apenas en auge), pasando por algunos detalles de interpretación en la música antigua y la importancia de la ópera en el Siglo XIX.

Si he querido compartir de manera poco sutil mi primer encuentro con el Mtro. Cortez se debe, insisto, al impacto que provocaron sus palabras en mi persona. Además de ello, su decidido trabajo para la radio “cultural” (con el programa Fonoteca de la música mexicana en Opus 94) también me interesaba y admiraba para quien en ese entonces apenas llevaba pocos años trabajando para los medios electrónicos.

Luis Jaime Cortez

En los años que han venido después de esa plática de café, muchos hemos sido testigos del nacimiento de las obras de Luis Jaime, quien ha dado forma a su lenguaje con sabio oficio y elocuencia. Durante algún tiempo se me ocurrió equiparar el arte de este joven autor con el del muy ilustre compositor Mario Lavista, sobre todo en la búsqueda de texturas sonoras distintas, sugerentes diáfanas, elegantes.
Debo admitir, a estas alturas de la vida, que Cortez ha delineado con igual elegancia su estilo, y la prueba más clara de ello es su Primera sinfonía, ese primer enfrentamiento ante una de las formas musicales más respetadas y con el reto obvio que significa abordarla con originalidad.

El propio Cortez escribió en el programa de mano sobre el estreno de su partitura: “… es una especie de homenaje a la obra del poeta Saint-John Perse, uno de los pilares de la poesía de nuestro siglo y a quien he sido especialmente adepto, escribiendo incluso varias obras a partir de poemas suyos. Esta sinfonía de hecho toma el nombre del poema Lluvias: ‘Pero nosotros habíamos soñado con las más altas confidencias al primer soplo del chubasco, y vosotros nos restituís, oh lluvias, a nuestra instancia humana, con este gusto de arcilla bajo nuestras máscaras’…

“La obra entera está hecha a partir de dos acordes. Uno: mi, sol sostenido, si, re, fa, si bemol; puede ser concebido de varias maneras: como un acorde bitonal a distancia de tritono, o como un juego de terceras mayores y menores como el del inicio de El pájaro de fuego (de Stravinski), o bien como una serie, si se toma en relación con el segundo acorde: re bemol, sol, la, do, mi bemol, sol bemol, que es una inversión casi exacta del primero, si se toma como punto de partida el si bemol que los une. El conjunto también puede verse como una serie de intervalos entre los que predominan de manera especial las segundas menores y las cuartas aumentadas. La obra explora todos esos caminos a la manera de Lluvias: ‘Quien quiera saber las transformaciones de la lluvia en marcha por la tierra que venga a vivir sobre mi techo, entre los signos y los presagios’.”

La Primera sinfonía de Cortez fue grabada por la OFUNAM y Ronald Zollman; en las notas del disco firmadas por Juan Arturo Brennan, él cita al compositor:

“No supe en qué momento de la lectura del poema llegué a la conclusión de que escribiría una música que lograra un ambiente parecido. Nunca planeé escribir música programática, a la manera de un poema sinfónico, en parte porque de hecho, la materia narrativa de un poema es difícil de aprehender, pero el poema me dió un ambiente, algo que ya escuchaba yo antes de escribir la primera nota. Algunos versos pueden dar una idea de lo que quiero decir, como éste en el que el poeta les dice a las lluvias y que tomé como epígrafe de la obra:

‘¿Qué visitáis de tan lejos, que es necesario que soñemos?’.

“El poema y el poeta se convirtieron para mí en un ejemplo para resolver con autenticidad en mi trabajo (al menos para intentarlo) la contradicción siempre latente entre autenticidad y vanguardia, a la que con conciencia o sin ella nos enfrentamos todos los que intentamos escribir algo. Mi trabajo cambió después de esta pieza, la lectura de Saint-John Perse me ayudó para encontrar mi propia voz”.

Lluvias tuvo su primera presentación a cargo de la Orquesta Sinfónica Carlos Chávez y el director estadounidense Joel Thome, en el Auditorio Silvestre Revueltas del Conservatorio Nacional de Música, en el concierto de clausura del XV Foro Internacional de Música Nueva (1993), el último que organizara Manuel Enríquez en su vida.

JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ

La Sinfonía No. 1, Lluvias, de Luis Jaime Cortez está disponible para descarga. Versión de la Orquesta Filarmónica de la UNAM (OFUNAM) dirigida por Ronald Zollman

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