Archive | Moncayo, José Pablo RSS feed for this section

JOSÉ PABLO MONCAYO (1912-1958)

15 Sep

Huapango

Lo que voy a decir a continuación es difícil, pero muy cierto (rara vez miento): escribir un texto sobre el enorme, célebre, hermoso, excitante, colorido, espectacular Huapango de José Pablo Moncayo, me intimida. Así es, paciente lector. El enfrentar una obra como ésta, bien definida como “segundo Himno Nacional Mexicano” lo mismo conmueve que me espanta. Sobre todo cuando tantos y tantos célebres especialistas mexicanos (y extranjeros) han plasmado sus conocimientos alrededor de una de las piezas sonoras más características de la idiosincrasia e identidad mexicanas.

Por ello, prefiero citar algunas plumas importantes que aportan los datos esenciales y más interesantes sobre el celebérrimo (y architocado) Huapango. Primero, el autor de las notas en el día que se estrenó esta obra, Francisco Agea:

El elemento más importante del son de huapango es el ritmo, sumamente rico y variado. El tiempo es muy vivo, en compases de 2/4, ¾ ó 6/8, a veces combinados o alternando rápidamente. Las melodías varían según la localidad, y aún en el mismo lugar cada quien las canta a su modo; tienen el carácter de improvisaciones y, de hecho, los mismos cancioneros las modifican constantemente.

En la obra de Moncayo figuran (temas de) tres huapangos procedentes del Puerto de Alvarado, que es el lugar donde el huapango conserva su estilo más puro y legítimo. La forma de la pieza es ternaria; en la exposición, los temas primero y segundo corresponden a los huapangos Ziqui-zirí (o Siqui-Sirí) y Balajú, respectivamente. La parte central está hecha con El gavilán, que contrasta con los anteriores por su carácter más tranquilo y melodioso.

Eduardo Neri:

Con inexplicable sapiencia en un joven de 29 años, al componer su Huapango Moncayo fue capaz de llegar al territorio del genio, y se inserta legítimamente en ciertos métodos compositivos de músicos como Haydn, Monteverdi, Handel, Mozart, Beethoven y varios otros, quienes a partir de materiales comprobadamente “ajenos” –y muchas veces populares- supieron crear obras irrepetibles, muy por encima del motivo “inspirador” original.

José Antonio Alcaraz:

El deslumbrante dinamismo e impacto vital de esta partitura provienen de una inteligente aplicación de la lección secreta, en lo que concierne a dosificación de densidades, contraste de secuencias y surgimiento auditivo del material, observada por el compositor mexicano en La Valse de Ravel.

Ya entonces, a pesar de ser esta obra el equivalente a una tesis que el músico mexicano presentaba en un examen profesional ante el público, fue notorio que Moncayo manejara timbres, colores, registros, fusiones o antagonismos instrumentales con penetrante habilidad y enjundia gracias a una fértil imaginación sonora.

Eduardo Neri (otra vez):

A partir de su estreno el viernes 15 de agosto de 1941, con la Orquesta Sinfónica de México (hoy Sinfónica Nacional) dirigida por Carlos Chávez, la pieza sinfónica Huapango de Moncayo se ha convertido en una especie de (…) poderoso símbolo sonoro que refleja con maestría lo mejor de nuestra tierra. En esta música se lee a López Velarde: “Cuando nacemos, nos regalas notas, / después, un paraíso de compotas, / y luego te regalas toda entera, suave Patria, alacena y pajarera.”

De principio a fin, el Huapango está colmado de rasgos magistrales. Vale la pena destacar el sutil ascenso de los temas al inicio, a partir de la bruma establecida por los timbales y el fagot; la unificación de diferentes métricas mediante una estructura rítmica coherente y vital; el glissando simultáneo de arpa y xilófono a manera de voleo de faldas; el solo de arpa en la sección central –tan llena de dulcedumbre-, eco de las arpas jarochas de Veracruz, y el dialogo entre trombón y trompeta solistas, que se insultan gozosos incitados por el resto de la orquesta. Pero, sobre todo, aquel pasaje –ya hacia el final- donde tradicionalmente muchos músicos gritan y chiflan de alegría cuando tocan el Huapangoen vivo y donde Moncayo llega aún más alto, al glorioso clímax orgásmico de toda la obra –plena ya de varias culminaciones parciales poderosísimas- mediante el alargamiento o aumentación expansiva de uno de los temas, en voz de los metales.

Y, no menos hermoso, es el comentario del compositor francés Darius Milhaud:

Cuando en la atmósfera gris del invierno parisino, quiero que haya sol en mi departamento, oigo el disco del Huapango.

Y, por último, mordaz y con sentido del humor, el mismo autor de la obra en cuestión:

Hoy van a tocar, otra vez, el “Moncayo” de José Pablo “Huapango”.

JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ

Descarga disponible:

José Pablo Moncayo: Huapango

Versión: Orquesta Sinfónica Nacional de México. Sergio Cárdenas, director.

JOSÉ PABLO MONCAYO (1912-1958)

5 Sep

Tres piezas para orquesta

Feria, Canción y Danza

José Pablo Moncayo

La obra orquestal más característica de Moncayo, el Huapango, escrita en 1941, fue el punto de partida para varias partituras que revelan el verdadero temperamento artístico de este hombre, dueño de lirismo y dominio rítmico capaz de provocar contrastes dramáticos en su música. Así pues, el Huapango abrió brecha para ese lenguaje de consolidación del Moncayo que, aún muy joven, ya era un compositor sólido y enormemente reconocido. Esas obras orquestales que siguieron en su catálogo fueron su única Sinfonía (1944) y la Sinfonieta (1945). De alguna forma, ese desarrollo culminó, primero, con sus Tres piezas para orquesta (1946-47) -cuyo estreno ocurrió el 16 de julio de 1947 con la Orquesta Sinfónica Nacional dirigida por el propio autor- y posteriormente con Tierra de temporal (1949) y Bosques (1954). El gran musicólogo Francisco Agea anotó en el programa de aquella première lo siguiente: “…El compositor nos explica que al escribir estas piezas no tuvo ninguna intención descriptiva preconcebida y que no fue sino hasta después de terminarlas cuando les puso los títulos que juzgó más adecuados al carácter de cada una de ellas. Tampoco quiso sujetarse de antemano a una forma dada sino que prefirió dar a cada pieza la forma que parecía pedir el material temático empleado.

“…Feria está construida por dos temas principales en los que dominan los ritmos sincopados y alegres. Sin tener el ritmo específico de ninguna danza determinada, algunos pasajes de esta pieza recuerdan el carácter de las danzas cubanas y a veces adquieren un cierto sabor mexicano.”

Factores relevantes en Feria son su máxima atención al ritmo (enraizado en la utilización de las percusiones) más que al color orquestal; de igual forma, es evidente el brillante uso que hace Moncayo de los metales que, aunado a su impulso rítmico moderado, nos hace recordar de pronto ciertos momentos de la Sinfonieta y la Sinfonía.

La siguiente sección, Canción, apela más al color instrumental gracias a diversos solos en los instrumentos de aliento, además de vibrar con el lirismo acostumbrado de este músico. No es errado calificar a esta sección como “impresionista”, como también ocurre en Tierra de temporal que, según muchos, apela a los colores y la transparencia de Ravel.

Danza es la última de estas piezas de Moncayo, que está muy cercana en esquema rítmico y ambiente general a un “jarabe”, como bien lo han anotado varios estudiosos. Agea analizó esta Danza como sigue: “El primer tema es …en dos partes, la primera de las cuales se repite después de la segunda. Con un solo de clarinete se inicia el segundo tema, que contrasta con el primero al adquirir un ritmo sincopado. En la sección central se presenta un tema nuevo, derivado del segundo tema principal y que llega a una culminación fortíssimo, con las cuerdas al unísono acompañadas por acordes en los alientos. Hay una reexposición del primer tema únicamente y una coda para terminar.”

Al escuchar los acentos de Moncayo, su audaz pero sencillo tratamiento armónico, sus ritmos complejos, llenos de contrastes, y el lirismo de sus melodías, no nos queda la menor duda de que Moncayo y su música deben ser venerados y revisados a fondo, para tratar de arrancar esa etiqueta de José Pablo Huapango que todos los públicos hemos dejado corroan su nombre. Y la prueba es evidente al tomar cualquier catálogo discográfico y examinar cuántas grabaciones disponibles en el mercado hay del Huapango. Para no dejarlo a la imaginación, anoto las que su humilde redactor tiene disponibles en su colección (sin ser el máximo “fan” de la obra en cuestión, aunque reconozco que me gusta):

  • Orquesta Sinfónica Nacional (OSN). Carlos Chávez, director. Grabado en 1951. MCA Records. LP
  • OSN. Luis Herrera de la Fuente, director. Discos Musart. LP
  • OSN. Kenneth Klein, director. Unicorn-Kanchana. CD
  • OSN. Sergio Cárdenas. RCA – BMG. LP y CD
  • OSN. Enrique Diemecke, director. SONY Masterworks. CD
  • Orquesta Sinfónica de Xalapa. Luis Herrera de la Fuente, director. EMI-Angel (LP) y O.M. Records (CD)
  • Orquesta Sinfónica del Estado de México. Enrique Bátiz, director. Varèse Sarabande. LP
  • Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México (OFCM). Fernando Lozano, director. Disques Forlane. LP y CD
  • OFCM. Enrique Bátiz, director. EMI Digital. LP
  • OFCM. Luis Herrera de la Fuente. Clásicos Mexicanos. CD
  • Royal Philharmonic Orchestra, Londres. Enrique Diemecke, director. Tring International. CD
  • Orquesta Sinfónica Carlos Chávez. Eduardo Díazmuñoz, director. WEA. CD
  • Orquesta de las Américas. Benjamín Juárez Echenique, director. Urtext Digital Classics. CD
  • Orquesta Filarmónica de la UNAM. Ronald Zollman, director. Voz Viva de México. CD

Y, por si fuera poco, en arreglo para guitarras:

  • Terceto de guitarras de la Ciudad de México. Discos Pueblo
  • Cuarteto de guitarras Manuel M. Ponce. Urtext Digital Classics. CD

Y puedo imaginar otras muchas versiones que, por alguna buena (o mala) razón no he podido hacer llegar a mi discoteca. Sin embargo, mire usted las versiones disponibles en el mercado de las Tres piezas para orquesta de Moncayo:

  • OSN. Sergio Cárdenas, director. RCA – BMG. LP y CD. Versión incompleta, pues aquí sólo aparecen Feria y Danza.
  • Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato. Héctor Quintanar, director. Sin etiqueta. CD

Y para más sorpresas, aquí está el recuento de cuántas veces se ha grabado Cumbres:

  • Louisville Orchestra. Robert Whitney, director. First Edition Records (grabado en 1955). Que yo recuerde, el LP está en poder de Radio UNAM aquí en México. ¿Alguien más lo tendrá?

¿Acaso el Huapango ha ocasionado este daño, irreparable a ojos vistas?

JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ

Están disponibles para descarga las dos únicas versiones de estas Piezas para orquesta: Sergio Cárdenas y la OSN (sólo Feria y Danza) y Héctor Quintanar y la Sinfónica de la Universidad de Guanajuato (versión completa).

A %d blogueros les gusta esto: