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SILVESTRE REVUELTAS (1899-1940)

10 Sep

Ocho x radio

Con un poquito de su típico sentido del humor, e igualmente con seriedad mayúscula, es que el duranguense Silvestre Revueltas bautizó a una de sus piezas de cámara más interesantes, curiosas y virtuosas. Su historia es la siguiente:

Tal parece que en 1933, la radiodifusora dependiente de la Secretaría de Educación Pública de México (la hoy venida a menos Radio Educación) le solicitó a Revueltas una breve partitura para ser ejecutada por un conjunto de cámara que –seguramente- era imprescindible para algunos de sus programas o bien para ofrecer conciertos meramente radiofónicos, o igualmente como herramienta indispensable en los tiempos en los que la radio era más mágica por la verdadera creatividad vertida en ella y los “modestos” recursos que se empleaban para hacerla diariamente. El caso es que ese “ensamble radiofónico”, dirigido por Guillermo Orta, contaba con un total de ocho ejecutantes. A Revueltas, que exudaba creatividad y buen humor, se le ocurrió el simpático nombrecito de Ocho x radio debido al número de integrantes de grupo y los propósitos para los cuales estaba pensada la música; igualmente, no perdió la oportunidad de proporcionar un texto explicativo al margen, perspicaz e interesante a todas luces, que reza:

Ocho x radio es una ecuación algebraica sin solución posible, a menos de poseer profundos conocimientos en matemática. El autor ha intentado resolver el problema por medio de instrumentos musicales, con éxitos medianos, que la crítica conocedora en achaques de números podrá juzgar con su habitual ecuanimidad.

Silvestre Revueltas (México. 1924)

Parece que el juguetón e implacable Ocho x radio revueltiano fue utilizado a partir de agosto de 1933 y en diversas ocasiones como rúbrica radiofónica con la interpretación del mencionado grupo y su director, a quien, por cierto, está dedicada la partitura. Sin embargo, el estreno “extra ondas hertzianas”  de la obra ocurrió durante el mismo concierto en el que el Don Silvestre presentó, batuta en mano, la primera versión de Janitzio, el 13 de octubre de 1933 en un concierto del Conservatorio ofrecido en el antiguo Teatro Hidalgo de la Ciudad de México. Ocho x radio comparte lo serio y lo juguetón de Revueltas, como ocurre en mucha de música sinfónica y en casi la totalidad de su producción camerística y vocal. Unos cuantos ejemplos de ello: Toccata (sin fuga), El renacuajo paseador, Troka (ballet), El afilador (para grupo de alientos), y varias de sus canciones como las Cinco canciones de niños, el Dúo de pato y canario, Ranas y Tecolote. En el caso de Ocho x radio, Revueltas propone una breve partitura de estructura tripartita, en cuyas secciones primera y tercera se hace gala del virtuosismo de las cuerdas, con un parco “acompañamiento” de la percusión que nunca alcanza momentos protagónicos al contrario de los alientos y, principalmente, la trompeta, cuya voz comienza la obra. Elemento fundamental de Ocho x radio es, como en todo buen momento revueltiano, su vivacidad y picardía rítmica, que sólo encuentra reposo en la parte central, donde los alientos entonan un canto inocente mas no exento de un carácter mordaz, irónico. Según informa Eduardo Contreras Soto, “Edgar Varèse, quien lo apreciaba (a Revueltas) con sinceridad, fue el primero en festejarlo por la recepción entusiasta de esta pieza en su estreno en Nueva York, el 22 de abril de 1934.”

El escuchar Ocho x radio nos pone alerta de lo importante que ha sido la música especialmente escrita para la radio (y siendo yo forjado en ese medio, insisto en decir: para la BUENA radio), por lo que inevitablemente ciertos nombres pasan por el catálogo mental: ahí están las obras de William Walton, Benjamin Britten o Ralph Vaughan Williams, cuyo destinatario fue –principalmente- la BBC inglesa; o bien, Music for Radio de Aaron Copland en los Estados Unidos, que fue producto de un concurso radial, por el que el fino auditorio podía escuchar la música de Copland escrita especialmente para ello y debía “ponerle un nombre” y a cambio se ganaría quién sabe cuántas cosas; el ganador optó bautizarla como Saga of the Praire. México ha sido testigo nuevamente –y en fechas más o menos recientes- de la concepción de música original radiofónica (no crea que todo acabó en Revueltas o Gutiérrez Heras, o Agustín Lara y un inacabable etcétera en el ámbito popular), ya que el compositor Julio Estrada compuso una “ópera radiofónica” sobre Pedro Páramo de Juan Rulfo.

JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ

Descarga disponible:

Silvestre Revueltas: 8 x radio

Versión: London Sinfonietta. David Atherton, director.

Filiación de Revueltas como maestro (1931)

Caminos

1.- Lo que Revueltas dice de Caminos:

Un poco tortuosos; probablemente sin pavimento y que no recorrerán las limousines. Por lo demás, lo suficientemente cortos para no sentir su incomodidad, o lo suficientemente alegres para olvidarla.

2.- Lo que el “experto revueltiano de nuestros días” –Eduardo Contreras Soto- dice de esta partitura:

Caminos, una de las piezas revueltianas de característico lenguaje “mexicanista”, fue estrenada por el compositor al frente de la Orquesta Sinfónica de México, el 17 de julio de 1934, en un concierto especial realizado en el Parque de La Bombilla, en San Ángel, al sur de la ciudad de México. La pieza, de forma tripartita, parte de motivos cuyo ritmo evoca de manera precisa los corridos, sobre todo como los ejecutan las bandas de tipo militar, aunque la evocación se desplaza en la obra hacia contrastes que van de lo festivo a lo sarcástico –con los pasajes en glissando de los trombones-, y en su sección central se presenta un típico manejo de células breves en ostinato, tan propias del estilo de Revueltas.

3.- De una afectuosa carta de Charles Ramsdell (Austin, Texas, 18 de octubre de 1935):

¿Está ya decidido el programa del concierto en Houston? Espero que haya ensayos suficientes. He pensado en escribir algo sobre ti para los periódicos, y tal vez lo haga, más adelante, con tu permiso. ¿No vas a presentar Caminos o Janitzio? Ambos logran un efecto especialmente bueno cuando se presentan después de una pieza como L’après-midi d’un faune, o alguna de las piezas decimonónicas alemanas más pantanosas: Parsifal, por ejemplo. Tras tales chapoteos en lo Sublime Reconcentrado, vienen como un inmenso alivio, verdaderamente emocionante.

4.- Revueltas, según Alejo Carpentier:

Corpulento, de gestos lentos, con pesados párpados que daban a su semblante una bondadosa placidez, Silvestre Revueltas era de los hombres que ocultan bajo una calma un tanto soñolienta –por no decir osuna- la intensidad de un pensamiento en perpetuo hervor. La actividad creadora lo tenía ensimismado, trabajando constantemente, aun cuando pareciera escuchar los mohines de una aprobación silenciosa lo que en torno suyo se decía. Pero, con el profundo pudor de sentimientos de los artistas verdaderos, fingía no dar importancia a su obra, hablando muy poco de ella, o, cuando lo hacía, tratándola con tono zumbón, como si tuviera muy escaso mérito.

(…) Este hombre que se jactaba de no amar la música que hace pensar, fue el creador de una música que mucho hizo pensar a los compositores americanos por la autenticidad de su acento. Autenticidad debida a un concepto de nacionalismo que, como el de Falla, como el de Villa-lobos, no buscaba su verdad en lo externo, sino en las raíces profundas de una sensibilidad peculiar. Porque, si bien Silvestre Revueltas escribió partituras que ostentan títulos mexicanos, o que se dicen inspiradas en espectáculos de la vida mexicana, también le debemos un Homenaje a García Lorca, siete canciones sobre poemas del autor de Yerma, y dos canciones sobre textos de Nicolás Guillén, donde el compositor, sin apartarse de su manera de pensar la música, alcanzó, a través de su temperamento propio, una expresión ecuménicamente americana. … un músico que los compositores de nuestro continente sitúan ya –con razón- entre sus clásicos.

El Nacional, Caracas, 17 de octubre de 1952.

5.- “Revueltas también fue padre…”

Un recuerdo de Eugenia, su hija:

¿Cuánto me quieres?, le pregunto a mi pequeña hija. “Como 27 kilómetros”, me contesta. ¡Qué enorme distancia para andarla a pie y con amor! Te compraré un automóvil de juguete y pronto los recorrerás. ¡27 kilómetros! ¿Te imaginas? Casi de aquí a la luna.

Y cuando seas grande, ¿con quién te casarás, tú tan negrita, seguramente con un güero, verdad? “No, con nadie –contesta-, o más bien sí, ¡con un zapato!”

“Oye papá, ¿sabes?, yo quisiera ir a aquella estrella. ¿Se podrá? Podremos ir sentados en una nube y cogerla, y luego caeremos en una de estas macetas.”

Parecen cosas de un loco, pero son de un niño.

Y luego. “¿Cuándo me comprarás el automóvil?” Mañana, contesto.

“Ay, papá, ya hoy es mañana.”

6.- Dos pensamientos finales del ilustre compositor:

Nunca tengas fe en la palabra dada ni en la promesa hecha. Espera si es posible tranquilamente los acontecimientos. Es decir, no te ilusiones demasiado con las promesas de los hombres.

¿Por qué la gente que sufre con corbata y zapatos lustrados me da más pena que el sufrimiento en harapos?

Recopilación de JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ

Descarga disponible:

Silvestre Revueltas: Caminos

Versión: Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México. Enrique Bátiz, director.

SILVESTRE REVUELTAS (1899-1940)

16 Sep

Redes, Suite orquestal

  • Los pescadores; Funeral del niño; Salida a la pesca
  • Lucha; Regreso de los pescadores con su compañero muerto

Silvestre Revueltas y su violín. San Antonio, Texas (ca. 1920)

Uno de los máximos compositores que ha dado nuestro país, Silvestre Revueltas, autor del célebre Sensemayá, fue solicitado en diversas ocasiones para escribir música para el séptimo arte: el cine.

Hacia el año 1934 llegó a México Paul Strand, fotógrafo estadounidense quien deseaba realizar una película sobre la vida de los pescadores mexicanos, particularmente alrededor de los conflictos que existían entre ellos. El nombre del proyecto inicial sería Pescados.

Al respecto de este trabajo, el docto experto revueltiano Eduardo Contreras Soto ha aportado un interesante escrito que vale la pena citar casi de forma integral: “(Este documental) iba a llevar la música de su amigo Carlos Chávez, quien se hallaba entonces en condiciones muy favorables para producir la película porque dirigía el Departamento de Bellas Artes de la SEP. La película no fue como iba a ser, porque diversas modificaciones administrativas, así como las necesidades directas y reales que el rodaje de la película fue planteando a sus creadores, la convirtieron en una historia de ficción -conservando sin embargo una fuerte verdad documental, de un argumento que partía de los hechos reales- que terminó por dirigir Fred Zinnemann con Emilio Gómez Muriel y que llevaría finalmente música original de un recién invitado: Silvestre Revueltas. La película incluso cambió de nombre: se llamaría Redes.

“En su ilustración de la vida cotidiana de los pescadores de Alvarado, Veracruz -actuada, y no tan mal, por ellos mismos-, Redes expone los conflictos obrero-patronales con marcado énfasis en la lucha de clases y no poca verdad social. En cuanto a los valores estéticos de la película, la afortunada combinación del ojo de Strand con el oído de Revueltas sintetizó con gran fortuna un efecto común que hasta la fecha nos hace mirar esta película impulsados por una irresistible atracción. El compositor estuvo algunos días en Alvarado durante el rodaje de la película, y compuso algunos materiales entonces, pero realizó toda la partitura definitiva con base en la película ya editada. Según el testimonio de su amigo y colega Eduardo Hernández Moncada, tuvo una moviola en su casa durante el tiempo que compuso la música, de modo que podía ver repetidamente la película y no una sola vez como empezaba a hacerse usual en la producción fílmica industrial; sin duda esta revisión detenida de las imágenes de Strand y de la fuerza argumental le permitió al compositor encontrar el ambiente sonoro más adecuado, el cual se vio beneficiado por el hecho de que el estilo de filmación generó un diálogo muy escueto en general, y muchas escenas tenían por único sonido la música, la cual adquiría así un protagonismo que el sentimiento revueltiano volvió intensamente dramático. La película se estrenó en Alvarado el 4 de junio de 1936, pero ya Revueltas había estrenado una suite de concierto de la música incidental un mes antes, el 12 de mayo, en el Palacio de Bellas Artes, al frente de la Orquesta Sinfónica Nacional -entonces la rival de la Sinfónica de México, de Chávez.”

Revueltas actuando en la película "¡Vámonos con Pancho Villa!" como un pianista de cantina. 1935 (Acervo de la Cineteca Nacional)

Curiosamente, según se conserva por comentarios de la época, la película Redes fue un rotundo fracaso de taquilla, por lo que fue condenada al olvido (algo que ha terminado en fechas recientes, quizá por el valor documental de ella y la belleza de su cinematografía). Antes de que la fantástica música de Revueltas se fuera a habitar en algún olvidado cajón como ocurrió con la película enlatada durante décadas; el director de orquesta Erich Kleiber, quien siempre adoró y veneró la música y la personalidad de Revueltas, puso manos a la obra en 1943 para realizar una suite sinfónica de algunos fragmentos importantes de la música cinematográfica. Y, de hecho, ésta es la versión que se interpreta con más frecuencia en las salas de concierto y grabaciones, aunque es importante señalar el trabajo que hicieran en 1993 Enrique Arturo Diemecke y Eduardo Neri al recuperar mucha de la música original y hacer una Suite más completa y sólida de Redes. En 2002 el oboísta, musicólogo y experto revueltiano Roberto Kolb presentó una Suite cinematográfica sobre Redes, en la que recupera una parte sustancial de la partitura completa de la película y que, en voz del propio investigador: “(este trabajo vuelve) al concepto original, menos patético, menos engolado, conciso y más compacto en su formulación, como lo fue siempre la obra de Revueltas.” Dicha versión fue presentada en Guanajuato ese mismo año con la Sinfónica de la Universidad de Guanajuato y posteriormente plasmada en un disco compacto.

Sin embargo es ocioso hablar de película y música como un eslabón inseparable. Al respecto, Eduardo Mata dijo: “Redes tiene un gran valor autónomo, independiente de la película. En general, la música cinematográfica de Revueltas, compuesta por imperativos económicos, es muy inferior a su música de concierto, pero Redes es la excepción. Como música incidental, funciona porque complementa perfectamente las imágenes de la película de Zinnemann, y ayuda dramáticamente. Pero igual que sucede con la cantata Alexander Nevski, extraída por Prokófiev de la música para la cinta de Eisenstein, lo que es interesante en Redes son sus valores musicales intrínsecos, evidentes a la luz de la suite que conocemos ahora. Creo, además, que en Redes la presencia de Stravinsky es tanto o más fuerte que en el resto de la producción de Revueltas.”

Revueltas (1937)

La noche de los mayas

En las primeras décadas del siglo pasado muchos de los grandes compositores de música de concierto fueron convocados (y enamorados perdidamente) por los pujantes directores cinematográficos para adentrarse en la aventura que ahora y entonces significaba el llamado “Séptimo arte”. El caso de Revueltas en el cine mexicano es de gran relevancia, ya que su talento fue requerido no sólo para la obra que hoy nos ocupa, sino también para cintas memorables como Redes (de Fred Zinneman) y Vámonos con Pancho Villa.

La noche de los mayas era el título de la película de Chano Urueta del año 1939, para la que Revueltas también fue solicitado, y contó con colaboraciones geniales de Antonio Mediz Bolio (encargado de escribir el argumento y los diálogos de la cinta) y Gabriel Figueroa. Igualmente, las actuaciones de Stella Inda, Isabela Corona y Arturo de Córdova, y el hecho de haber sido filmada en escenarios naturales de Yucatán, fueron ingredientes importantes para hacer de esta película una verdadera pieza de arte.

Silvestre Revueltas. Fotografía de Manuel Álvarez Bravo

Eduardo Neri cita a Jorge Ayala Blanco con respecto a dicha pieza cinematográfica: “(Este filme) ve a los indígenas (mayas) como hombres superiores, especie de seres sagrados que se oponen acertadamente a la mezcla de razas. Los indios sólo esperan el dictado de los dioses para sacudir(se) la inercia, rebelarse y efectuar el desquite contra los blancos, que los han sojuzgado. (…) La cosmogonía y los ritos constituyen lo más relevante de la condición de los indígenas.”

Revueltas escribió 36 secuencias musicales para dicha cinta, que por su enorme poderío fueron tomadas por el eminente director de orquesta José Ives Limantour y dispuestas en una suite orquestal que rebosa fuerza y belleza. La pregunta surge entonces: ¿Por qué el mismo Revueltas no tomó dichas secuencias y las ordenó en una suite, con sus propios medios? La respuesta es franca y tajante: a Revueltas no le interesó nunca el gran formato del tipo de una sinfonía o una gran suite. Si recordamos, la otra de sus músicas más conocidas para el cine –Redes– sobrevivió en algún momento gracias a la edición del director Erich Kleiber, quien era gran adorador de las creaciones del duranguense. En el caso de Limantour con La noche de las mayas, él decidió apegarse de cierta manera a la secuencia original de la película para que la música original no perdiera ni fuerza ni coherencia. Eso sí: Limantour tuvo definitivamente la intención de que su trabajo sonara a una gran pieza orquestal, que constituyera un enorme lienzo sonoro que, hasta nuestros días, sigue siendo comparado con las grandes obras de los muralistas del período nacionalista en México. El estreno definitivo de La noche de los mayas ocurrió casi cuarenta años después de la muerte de Revueltas, el 31 de enero de 1960, con el propio José Ives Limantour dirigiendo a la entonces Sinfónica de Guadalajara en el Teatro Degollado de la capital jaliciense.

Así, el proyecto de Limantour a partir de Revueltas puede tomarse, como bien indica Eduardo Contreras Soto, con una estructura muy parecida a la de una sinfonía: el primer movimiento –Noche de los mayas– puede tomarse como “obertura”, el segundo como el “scherzo”, la tercera sección correspondiente a la sección lenta y lírica, y el final realizado a la manera de un tema con variaciones. Aquí Limantour permite que los percusionistas hagan gala de su virtuosismo y capacidad de improvisación al dejar, después de la introducción de este movimiento, una sección libre para que se toque algo parecido a una “cadenza a piacere”; posterior a la presentación de las variaciones, y según la pluma de Eduardo Neri, “culmina (el movimiento) con la reaparición cíclica, inevitable, fatal, del portentoso tema que inicia La noche de los mayas.”

JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ

Descargas disponibles:

Redes, suite orquestal. Orquesta Sinfónica Simón Bolivar de Venezuela. Eduardo Mata, director.

La noche de los mayas. Orquesta Sinfónica Nacional de México. Enrique Arturo Diemecke, director.

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