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ARTHUR HONEGGER (1892-1955)

1 May

Pacific 231

Arthur Honegger

La vida de Arthur Honegger fue, en muchos sentidos, dramática e intensa. Bien conocido por haber sido parte del “Grupo de los seis franceses” -suizo de nacimiento, se sentía francés de corazón-, al igual que por obras tan características como Juana de Arco en la hoguera, El rey David, Pastoral de verano, Rugby (movimiento sinfónico que apelaba al gusto de este músico por los deportes, aunque usted no lo crea), cinco estupendas Sinfonías (la No. 3 llamada Litúrgica, la No. 4 Deliciæ basiliensis y la quinta denominada Di tre re) Honegger fue uno de esos compositores del siglo XX que refleja de forma angustiosa lo azaroso de su vida y los horrores que vivió la humanidad, sobre todo en la Segunda guerra mundial. Pero también fue partícipe y supo asimilar en su momento los adelantos tecnológicos y el fascinante ascenso del maquinismo y la automatización en las sociedades europeas altamente industrializadas. Ejemplo de ello es otro de sus movimientos sinfónicos, bautizado Pacific 231, y en donde Honegger también muestra otro de sus amores particulares. Él mismo explica cuál es:

“Siempre tuve pasión por las locomotoras. Para mí son seres vivientes y las amo como otros aman a las mujeres y a los caballos. En Pacific 231 no he intentado imitar el ruido de una máquina sino más bien expresar en términos musicales una impresión visual y física. Partiendo de la contemplación objetiva, la tranquila respiración de una locomotora en reposo, seguida de la tensión para ponerse en marcha, la velocidad aumenta constantemente y alcanza un éxtasis lírico a los 120 kilómetros por hora, con sus 300 toneladas impulsándose vertiginosamente en la noche. Como sujeto he elegido una máquina del tipo Pacific, número 231, utilizada para trenes pesados a gran velocidad.”

Desde que Pacific 231 fue estrenada en 1924, enorme cantidad de críticos, musicólogos y público han visto en ella un “himno” (¿Himno? ¿Será válido utilizar ese término?) a silbatos, rieles, durmientes, calderas y otros elementos que permiten que una pesada locomotora entre en movimiento. Al respecto, existen algunas otras piezas de la misma época que abordan de cierta manera el tema del maquinismo y de aquella “nueva” revolución industrial de principios del siglo XX, como Fundición de acero de Alexander Mosolov (1900-1973), el Ballet mécanique de George Antheil (1900-1959) y algunas partituras del armenio Aram Khachaturián (1903-1978) como su Tercera sinfonía, sin dejar a un lado al simpático Trenecito de Caipira de las Bachianas brasileiras No. 2 de Heitor Villa-lobos (1887-1959).

La locomotora Pacific 231

Ahora bien, esa fascinación por los adelantos tecnológicos llegó de manera más que obvia a las salas cinematográficas, siendo una de las más célebres parodias a la automatización aquella célebre cinta Tiempos modernos con Charles Chaplin.

Usted ahora preguntará, ¿qué tiene que ver Honegger con el cine, y su célebre locomotora musical con el cineasta francés, poeta, actor –entre otras virtudes- Abel Gance? Pues aquí le resolveremos la incógnita: Resulta que Honegger escribió la música para una buena cantidad de cortos y largo metrajes de Abel Gance (1889-1981), siendo una de las más célebres la colaboración de ambos para la épica película de seis horas de duración Napoleón (1927). Gance fundó en 1911 su propia compañía productora y en sus tiempos fue considerado como elemento importantísimo en la vanguardia artística francesa. Además de la citada cinta Napoleón (de la cual existen dos versiones, siendo la segunda –1934- de menor duración que la primera y, según señalan los entendidos, de menos calidad que su antecesora), uno de los primeros grandes éxitos de Gance fue la película J’accuseYo acuso– (1919), en donde logra intercalar de manera genial imágenes complejas con una narrativa muy simbólica en contra de la guerra. Posterior a este film, Gance empezó a trabajar en La Roue (La rueda), donde su colaboración con Honegger fue muy significativa, y que ha sido llamada como una de las películas más importantes en el vanguardismo cinematográfico francés. El título La Roue ha sido traducido para los países anglosajones como Wheels of Fate (Ruedas del destino); fue producida por la compañía Pathé en 1922 y, como parecería una costumbre en su creador, La Roue duraba originalmente ocho horas y constaba de la nada despreciable cantidad de 32 carretes, 10,500 metros en tres partes. Según la ficha de John DeBartolo para esta película, “para su estreno en 1924 Gance tuvo que pasar varios meses cortándola para que quedara de 4,200 metros (un aproximado de 144 minutos), aunque en el año 1980 fue restaurada y se recuperó mucho de su material original para conformar una cinta de 303 minutos de duración, y en dicha versión puede ser vista hasta la fecha en la Cinematheque Française de París. La Roue se llamó originalmente La Roue du Rail (La rueda del ferrocarril) y fue filmada por Gance en 16 meses entre 1919 y 1921, primero en Nice y después en los Alpes y Saint Gervais.

La Roue es una trágica historia de la ‘rueda del destino’. Narrada con la energía romántica de Víctor Hugo y el impacto melodramático de Eurípides, puso al público a aplaudir de pie en su primera presentación –no importaba cuán larga fuera la cinta, el público se rehusaba a abandonar la sala hasta que el último carrete fuera proyectado una y otra vez.

Portada de la transcripción para piano de Pacific 231 realizada por Adolphe Borchard en 1926

Jean Cocteau observó al momento de comenzar La Roue (que) ‘Hay cine antes y después de La Roue así como hay pintura antes y después de Picasso.’ La célebre música ferroviaria (sic) Pacific 231 de Arthur Honegger fue originalmente escrita para esta película. El famoso pintor francés Fernand Léger resultó tan influenciado por La Roue que en 1924 decidió hacer una película él mismo. Lo cual resultó en el Ballet Mécanique, una de las principales obras del vanguardismo francés.”

JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ

Descarga disponible:

Arthur Honegger: Pacific 231 (Movimiento sinfónico)

Versión: Orquesta Sinfónica de Nueva Zelanda. Takuo Yuasa, director.

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